Diario Sur

El hijo de abogado que no valía para arquitecto

Es tercera generación de una saga con un hijo compañero de despacho y una nieta en las aulas hacia la quinta. Su madre se había empeñado en hacerlo arquitecto, como el abuelo ilustre que dejó en la ciudad tantos bellos edificios, pero pudo más el tirón jurídico paterno unido a su nefasta predisposición al dibujo. Desde los 17 ayudaba a su padre, Luis García Valls, en el despacho. Mecanografiaba, suministraba jurisprudencia y estudiaba por libre la carrera. Se considera un liberal «respetuoso con todo el mundo», lejos de obediencia a siglas. Esa política activa pasaría factura a la familia en el pasado. Su abuelo, fallecido en 1930, fue alcalde de Málaga con la Unión Patriótica durante la dictadura del general Primo de Rivera.