Diario Sur

«Durante años levanté la casa con mis siete hijos para trabajar en la campaña de la aceituna»

Las mujeres malagueñas exhiben su distinción con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural.
Las mujeres malagueñas exhiben su distinción con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural. / F. G.
  • María Palma es una de las 16 malagueñas distinguidas con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural, que se conmemora hoy

María Palma Santana nació en Almáchar en 1939, un pequeño pueblo de la Axarquía. Madre de siete hijos, enviudó cuando su vida comenzaba a mejorar. Su vida no ha sido fácil. Sin embargo, a sus 77 años, se considera una mujer positiva y mira al futuro con optimismo. «Antes todo era mucho más duro que ahora. Siempre trabajando de un lado a otro, atendiendo a la casa y a los hijos. No recuerdo haber tomado nunca unas vacaciones. Sólo he viajado ya de mayor, con el Inserso», señala. Como mujer rural considera que los de su generación lo tuvieron muy difícil, tanto que no duda en calificar de «odisea» algunas de las vivencias que ha acumulado. «Durante años, mi marido y yo tuvimos que levantar la casa e irnos andando a Antequera con todos los niños –todavía pequeños– para hacer la campaña de la aceituna, yendo de un pueblo a otro, porque en Almáchar no había trabajo», recuerda. Lo que ganaban en la campaña de la aceituna les servía para vivir el resto de año, aunque su día a día fue siempre trabajar, trabajar y trabajar. «Sólo salía del pueblo porque tenía algún niño enfermo y había que llevarlo al médico a Málaga o a Vélez», relata.

María no sabe sin embargo por qué ha sido distinguida, junto a otras 15 mujeres malagueñas, por su trayectoria con motivo del Día Internacional de la Mujer Rural que se celebra cada año el 15 de octubre. Considera que su historia es como la de otras muchas mujeres.

Lo mismo opina Antonia María Rodríguez Rogel, la primera mujer de La Romera (Archidona) que logró estudiar una carretera universitaria. Ella se quedó huérfana de padre a los 14 años y como era la mayor de tres hermanas tuvo que simultanear los estudios con el trabajo para ayudar a su madre. Tenía que trabajar fines de semana, festivos y vacaciones en el campo. «No tenía descanso», señala.

A Antonia se le saltan las lágrimas cuando recuerda a su madre y lo mucho que tuvo que trabajar para sostener a la familia cuando se murió su padre. «Fue la maestra del pueblo la que le dijo que yo tenía que estudiar. Mi madre le dijo que sabía que era muy despierta, pero que tenía que ayudarle», recuerda. Junto a María y Antonia, también fueron distinguidas ayer Concepción Alarcón González (Alhaurín el Grande), Purificación Cabello Vargas (Antequera), Ana María Cuenca Martínez (Humilladero), Virtudes García Durán (Monda), María José García Notario (Sierra de Yeguas), Resurrección Guerrero Muñoz (Antequera), Ana María Lago Ayllón (Campillos), Josefa Osorio Anaya (Istán), Adela Romero Ruano (Cuevas de San Marcos), Felisa Rubio Huertas (Jubrique), María Salado Pérez (Rincón de la Victoria), Juana Sánchez Márquez (Ojén), María Luz Divina Vallejo Valcárcer (Alameda), y a título póstumo María Martín Gómez (Alhaurín el Grande). En total 16 trayectorias y mujeres cuya contribución a su comunidad ha sido reconocida por la Junta.