Diario Sur

Jóvenes que cambiarán el mundo... a mejor

Ester García e Ínigo Ibarrondo.
Ester García e Ínigo Ibarrondo. / Sur
  • Dos malagueños, premiados por Adecco y el MIT en sendos certámenes de innovación

  • Esther García, socia de una empresa que adapta la tecnología a la discapacidad, está entre los ‘Innovadores Menores de 35 España 2016’

  • Iñigo Ibarrondo, de 28, padece una enfermedad dérmica y ha recibido 10.000 euros para desarrollar un traje que hace de segunda piel

No han estudiado en universidades privadas ni lucen un MBA en su currículum. Tampoco trabajan en una gran multinacional. Ambos residen en Málaga y su concepto del éxito dista bastante del que reina en el mundo corporativo. Esther García lleva obsesionada desde que estudiaba ‘teleco’ en la UMA con hacer «que la tecnología sirva para mejorar la vida de la gente». Por eso montó en 2010 junto a varios compañeros de carrera la empresa Eneso, que se dedica a adaptar ordenadores, ‘tablets’ y otros dispositivos para que puedan ser usados por personas con diferentes discapacidades. Iñigo Ibarrondo no es emprendedor aún, pero quiere serlo. Y su motor no es otro que la superación de una dura experiencia personal. Este malagueño de 28 años sufre epidermólisis bullosa, una enfermedad conocida como ‘piel de cristal’, y pretende desarrollar un traje que sirva de segunda piel para que personas como él puedan hacer vida normal.

La casualidad quiso que ayer ambos jóvenes fueran premiados en sendos certámenes de jóvenes talentos a nivel nacional. Esther ha sido incluida entre los diez ‘Innovadores Menores de 35 España 2016’, una lista que elabora la revista ‘MIT Technology Review’, ligada al prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts. Iñigo, por su parte, ha ganado el ‘Premio Adecco a la idea joven más brillante para cambiar el mundo’, dotado con 10.000 euros para empezar a convertir su idea en realidad.

García, de 34 años, confiesa estar «abrumada» con la distinción del MIT, institución que es el «gran referente» para «la gente como yo, que trabaja en el mundo de la ingeniería», afirma. «No pensaba que me fueran a elegir; hay gente con mucho nivel en la competición» afirma. El jurado ha valorado la trayectoria de esta doctora en Ingeniería de Telecomunicaciones al frente de Eneso, empresa que ha desarrollado productos como enPathia, un sistema que permite a las personas con movilidad reducida o nula en las extremidades superiores poder controlar un ordenador a través de movimientos de la cabeza. También destaca Verbo, un ‘software’ que facilita un lenguaje alternativo a personas con autismo y otras patologías que impiden o limitan la comunicación verbal. «Creo que lo que les ha podido gustar de nuestro proyecto es el componente social de la tecnología; buscamos que la tecnología sirva para mejorar la vida de la gente», opina.

Viaje a Boston

Para Esther, lo mejor de este premio es «la gente tan interesante a la que estoy conociendo». La semana que viene viajará junto a los otros nueve ‘‘Innovadores Menores de 35 España 2016’ a Boston, donde podrá visitar su admirado MIT y participar en un congreso de tecnología, además de reunirse con los ganadores del mismo certamen en otros países. Después, el día 27 de octubre acudirá a la presentación oficial de los premiados en Madrid, en la que dos de ellos recibirán las menciones especiales como ‘Innovador del Año’ e ‘Innovador Social’.

Por su parte, Iñigo ha convencido al jurado de Adecco con «la viabilidad del proyecto, su creatividad, su recorrido y múltiples posibilidades, así como su impacto positivo en las personas que sufren su enfermedad», según destacaron ayer sus portavoces. El joven malagueño afirmó al recoger el cheque de 10.000 euros que es «muy importante para poder desarrollar mi proyecto» y destacó que el traje que ha ideado «aporta muchas más cosas de las que se ven, por eso quiero poder desarrollar esta herramienta y compartirla con la gente que tiene las mismas dificultades que yo, por problemas de piel, quemaduras, etc».