Diario Sur

De izda a dcha., Francisco de la Torre, José Ángel Narváez, el
 embajador de Alemania y Cristina Garmendia. :: salvador salas
De izda a dcha., Francisco de la Torre, José Ángel Narváez, el embajador de Alemania y Cristina Garmendia. :: salvador salas

MÁLAGA VALLEY ENTRA EN LA 'ERA GARMENDIA'

  • El Club escenifica su nueva etapa, con encuentros anuales tematizados por países y que priorizarán el intercambio empresarial. Su presidenta quiere implicar «a toda la ciudad»

Se nota que Cristina Garmendia, la flamante presidenta del Club Málaga Valley, quería ayer escenificar el nuevo rumbo que pretende imprimir a esta iniciativa, en la que ha sustituido a Javier Cremades -que sigue presente como presidente de honor-. Parece que las maratonianas jornadas de conferencias que reunían dos veces al año a cientos de asistentes en escenarios como el Echegaray no se repetirán en la 'era Garmendia'. La exministra y presidenta de la Fundación Cotec ha elegido un formato de reuniones diferente. Para empezar, van a ser una vez al año y cada vez dedicadas a un país diferente: Alemania ha sido el primero elegido, por su «liderazgo tecnológico e industrial» que ejerce en Europa. Ya no van a estar basadas tanto en charlas de expertos, sino en encuentros y visitas entre empresas de Málaga y del país en cuestión.

Una agenda más flexible, discreta y práctica, en definitiva. El objetivo: aprender prácticas de éxito de otros lugares, dar a conocer la ciudad como destino de inversiones y fomentar las relaciones empresariales bilaterales. Esta vez, por ejemplo, la cita ha constado de dos días: el jueves, un encuentro de empresarios alemanes y malagueños en la Embajada de Berlín en Madrid y ayer en Málaga, una visita al PTA y una presentación en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento para prensa y miembros del Club. Presentación que, por cierto, pese a ser más corta de las que nos tenía acostumbrados Javier Cremades, fue mucho más larga de lo programado. «Lo breve si bueno, dos veces bueno» es un refrán al que nunca han hecho demasiado caso en el Club.

Garmendia recordó ayer en dicha presentación los dos ejes sobre los que va a pivotar Málaga Valley a partir de ahora: apertura al entorno internacional y aproximación a lo local. Sabedora de que el Club ha suscitado críticas en algunos sectores por su escaso contacto con el tejido empresarial y la sociedad civil malagueños, incidió en su intención de implicar a toda la ciudad en su cruzada, de «sumar esfuerzos». «Vamos a innovar en la manera de trabajar», dijo, porque «no solo hay que innovar para hacer políticas, sino innovar en la manera de hacer política» y «esto tiene que ser un proyecto de todos», afirmó. Se refirió específicamente a los partidos de la oposición -en el Salón de los Espejos había representantes de Ciudadanos y del PSOE-, pidiéndoles que «asuman este proyecto a largo plazo» porque «tiene que ver con el futuro de la ciudad». Y también a la Universidad de Málaga, que tiene que jugar «un papel clave». El rector, José Ángel Narváez, aceptó el reto.

La exministra fue más allá y reclamó acercar la iniciativa a la ciudad. «Las herramientas de un ecosistema como Málaga Valley se pueden poner encima de la mesa para ayudar a resolver los retos ciudadanos; imaginad lo que puede suponer que Málaga se muestre en Europa como un laboratorio urbano al servicio de la ciudad», remarcó. También habló de ser «eficaces».

El alcalde, por su parte, habló de la «hoja de ruta del Plan Estratégico de Internacionalización y Captación de Inversiones Extranjeras». «Se trata de ver cómo conseguir que las empresas malagueñas tengan una visión más internacional de los mercados y cómo conseguir que la marca potente de Málaga sea conocidos allí donde hay decisiones». Una hoja de ruta de la que no concretó mucho más -a pesar de ser el motivo oficial de la convocatoria de ayer- pero que, aseguró, va a ser «muy abierta y la vamos a escribir entre todos».

Al terminar la presentación, un detalle significativo: por primera vez en diez años ayer no hubo foto de familia en la escalera del Ayuntamiento. Garmendia, por cierto, había dicho: «Hoy tenemos aquí una buena foto, pero detrás de las fotos tiene que haber actuaciones».