Diario Sur

Piden 20 años para el acusado de matar al niño hallado muerto en Los Montes

Antonio Fernández cuando fue detenido por la Guardia Civil. :: ñito salas
Antonio Fernández cuando fue detenido por la Guardia Civil. :: ñito salas
  • La Fiscalía sostiene que Antonio Fernández arrojó al pequeño de tres años a una balsa de agua y dejó que se ahogara

Alejandro tenía solo tres años y vivía con su madre en una casa alquilada en la barriada de La Mosca después de que sus padres se separaran. El 9 de febrero de 2015 su cuerpo fue hallado sin vida flotando en una balsa de agua situada en Los Montes de Málaga. Antonio Fernández, a quien se acusa de haberle matado, fue quién guió a los agentes que encontraron al pequeño después de haber cambiado hasta tres veces su versión de lo que había ocurrido aquella tarde.

Antonio está considerado como el responsable de la muerte del pequeño. La Fiscalía solicita que sea condenado a 20 años de prisión como responsable de un delito de asesinato y pide sendas indemnizaciones de 200.000 euros para los progenitores del niño -Lourdes y Cristóbal-.

Cuando ocurrieron los hechos, Antonio mantenía una relación con la madre del pequeño, que había comenzado casi un año antes, aunque las discusiones entre ellos eran «frecuentes» y alguna que otra vez desembocaban en una separación temporal. Y es que el acusado del crimen era una persona «muy celosa», tanto respecto de la anterior pareja de Lourdes, que era el padre del pequeño, como de otros hombres.

De hecho, siempre según se relata en el escrito de acusación del fiscal, días antes de que ocurrieran los hechos, «bien por celos o por entender que el menor era un estorbo» en su relación, Antonio decidió deshacerse de Alejandro. Por ello, contactó con Cristóbal y, a través de mensajes de Whatsapp y llamadas telefónicas, intentó convencerle con diversas excusas de que se quedara con el pequeño definitivamente, llegando incluso a ofrecerse como testigo en un posible proceso por la custodia.

La balsa, un lugar «recóndito»

Pero como esta vía no le funcionó, el fiscal insiste en que Antonio decidió matar a Alejandro. Así, unos días más tarde, concretamente el 9 de febrero, fue a recoger al pequeño al colegio. Tras ello, lo subió en su coche y se dirigió a un mirador en Los Montes, «un lugar recóndito y apartado», en el que había cerca una balsa para la recogida de agua contra incendios, algo que el procesado, conocedor del paraje, «había escogido para la realización de su criminal propósito».

Antonio y Alejandro entraron en la balsa por un hueco que había en la verja que cercaba la zona. Una vez en su interior, a sabiendas de que el menor no sabía nadar y prevaliéndose de su superioridad física, «lo arrojó sin miramientos al interior de la balsa, dejando que se ahogara sin ofrecerle el menor auxilio».

Una vez consumado el crimen, el acusado se dirigió a su vehículo y, continuando con el plan trazado para eludir las consecuencias de sus actos, se fue al centro comercial de Rincón de la Victoria, ya que tenía pensado decir que allí se había perdido el niño. Antonio habló con varios familiares diciéndoles que el pequeño se había extraviado, continúa el fiscal.

El acusado fingió con el vigilante de seguridad del centro comercial que Alejandro se había extraviado, tras lo que se emprendió la búsqueda del pequeño y se avisó a las autoridades. Antonio, «ante lo evidente de la falsedad de sus afirmaciones, cambió hasta tres veces la versión de lo ocurrido, afirmando que el niño se había perdido en el paseo marítimo de la Cala del Moral, en la playa de dicha localidad y en los acantilados allí existentes».

Aquella tarde el dispositivo de búsqueda, en el que participaron numerosos vecinos, cambiaba de ubicación con cada versión de Antonio. El despliegue se suspendió de madrugada, cuando el acusado llevó a los investigadores de la Guardia Civil hasta el lugar en el que estaba el cuerpo del pequeño Alejandro.