Diario Sur

Carretería vuelve al callejero comercial

El supermercado ecológico El Cambio atrae a muchos clientes.
El supermercado ecológico El Cambio atrae a muchos clientes. / Álvaro Cabrera
  • La apertura de edificios turísticos y de nuevas tiendas logran devolverle su imagen de antaño

  • Restaurantes, cafeterías, supermercados y una peluquería han ocupado los locales vacíos, dejando en minoría a los antiguos ‘Compro oro’

La calle Carretería ha recuperado su lugar en el mapa. La transitada vía, que históricamente era la puerta de entrada para las carretas que traían alimentos y enseres de las fincas cercanas (de ahí su nombre), y que aglutinó gran parte de la actividad comercial de la ciudad, ha encontrado su espacio tras décadas de oscurantismo y de ser utilizada únicamente por los vehículos que trataban de acceder al Centro. En los últimos meses ha logrado una vuelta a sus orígenes gracias al empuje de una serie de emprendedores que han elegido esta añorada calle para instalar sus negocios y, con ello, recuperar esa desaparecida vida comercial.

Ahora, en lugar de persianas cerradas y locales vacíos en busca de inquilino, la calle se ha llenado de supermercados ecológicos, restaurantes, cafeterías, peluquerías o lavanderías, que han llegado a la zona atraídos por la apertura de numerosos edificios de apartamentos turísticos y la promesa municipal de semipeatonalizar la vía. «Antes no quería venir nadie y ahora no quedan casi locales disponibles, resume el presidente de la asociación de comerciantes Francisco Cano en clara referencia al cambio que ha experimentado todo el entorno.

El responsable de la asociación de comerciantes Andrés Pérez-Carretería confiesa que el trabajo ni ha sido fácil ni tiene vuelta atrás, «ya que los empresarios se han dado cuenta del potencial de esta zona y están apostando fuerte por ella». En este sentido recuerda que todo empezó el mismo día que los propios vecinos y empresarios decidieron pintar la calle para acabar con todas las pintadas y suciedad que impedían pasear con tranquilidad. «Entonces todo el mundo empezó a fijarse en nosotros, vinieron los apartamentos turísticos y ahora las tiendas por el gran potencial que esconde la calle».

El último en llegar ha sido La Escalera, una cafetería-churrería especializada en productos sin gluten (salvo los propios churros). Su propietario, Pablo García, no cree que la apertura de negocios en la calle sea algo casual, sino que es la evolución lógica teniendo en cuenta los cambios que se han producido en los últimos años. «Es una calle por la que pasa mucho turismo, y cuando el Ayuntamiento la peatonalice va a ganar mucho», confiesa. «Antes tenía otro negocio en la calle de atrás y nadie quería estar en esta calle, ahora es todo lo contrario».

Algo parecido explican en el supermercado ecológico El Cambio, un negocio que se instaló en la calle el pasado mes de abril y que ya ha logrado encandilar a vecinos de toda la ciudad. Sus responsables, Raquel Cervantes y Mihai Mehedintu, relatan que por la vía pasan muchos extranjeros y que los propios malagueños se sorprenden al pasar. «Nos dicen que la calle ha cambiado mucho, y que antes no apetecía pasar por ella», dice Mihai, un rumano que lleva varias décadas residiendo en la capital. Tras regentar una tienda mucho más pequeña en la calle Compañía decidieron abrir este nuevo local porque necesitaban más espacio para exponer sus productos. Ahora se han instalado en un local de 160 metros cuadrados y confiesan que este tipo e artículos cada vez tienen más tirón. «La conciencia va en aumento, la gente quiere cuidarse más y consumir alimentos que le sienten bien», expone.

Lo más destacado entre quienes visitan la calle es su variada oferta comercial, ya que de los típicas y repetitivas tiendas de Compro Oro que antes copaban la calle se ha pasado a tiendas alternativas y de consumo diario. Iván Rubio, jefe de cocina del restaurante Soca, otro de los recién llegados, entiende que algo así es muy positivo para cualquier calle. Instalados desde el pasado mes de agosto, agradece que muchos comercios estén apostando por la zona con la misma fuerza que ellos. «Esta parte de la ciudad estaba demasiado olvidada, pero tiene muchas posibilidades para cualquier empresario», entiende. Propiedad de los mismos dueños que Óleo y Misuto, en este restaurante ofrecen una carta mediterránea y otra de sushi para tener variedad para todos los gustos. «De un tiempo a esta parte se nota que hay más turismo, y eso siempre es bueno».

Y haciendo honor a una calle que pretende ser también parte de un barrio, Maribel Castro ha decidido montar una peluquería y centro de estética para atraer tanto a turistas como a personas que trabajan en el Centro. Estilistas Castro, así se llama el negocio, era antes uno de esos Compro Oro que han desaparecido de la calle. «Estábamos buscando algo en el Centro, pero cuando nos contaron todo el proyecto que hay para la calle no nos lo pensamos», explica. Esta mujer, que antes trabajaba en Pedregalejo, ha montado el negocio con su hermano, que estaba en Nueva Málaga. «Nos hemos instalado en un punto intermedio porque ahora hay mucha gente que está descubriendo que el Centro es algo más que la calle Larios», resume.

De entre los negocios que han abierto en los últimos meses ya hay algunos que incluso han logrado hacerse con un nombre en la ciudad. Son los casos de Julia Bakery o Brunchit: dos cafeterías que han logrado cautivar a la clientela siguiendo la tendencia bio con productos elaborados de forma artesanal y batidos sanos para el organismo. «Lo mejor de la calle es que puedes encontrar todo lo que te necesites», resume Francisco Cano.