Diario Sur

Condenado a ocho años de cárcel por matar a su vecino en Soliva tras una discusión en el garaje comunitario

Un momento del juicio celebrado esta mañana
Un momento del juicio celebrado esta mañana / A. F.
  • En la sentencia se le absuelve del delito de asesinato del que venía siendo acusado y se le considera responsable de uno de homicidio

La Audiencia Provincial ha condenado a Rubén G.G. por matar a su vecino Alejandro Osuna, después de una banal discusión de tráfico que tuvo lugar en el garaje de la urbanización en la que ambos residían, que está situada en la zona de Soliva, en la capital malagueña. En la sentencia, a la que ha tenido acceso este periódico, se le impone una pena de ocho años de prisión por estos hechos.

En la resolución se explica que, Alejandro, un joven de 32 años que vivía con su novia en la urbanización, decidió ir a casa de Rubén para aclarar el incidente. Al abrir la puerta el procesado, se entabló entre ambos una violenta discusión.

“Rubén, dada la agresividad de Alejandro, se sintió gravemente amenazado, por lo que cogió un cuchillo que estaba en la cocina, situada próxima a la entrada de la vivienda, con el que se encaró” a la víctima, que, al ver que el procesado estaba armado, salió huyendo en dirección a las zonas comunes de la urbanización.

Allí es donde fue alcanzado por Rubén, quien guiado del propósito de acabar con su vida, le asestó una puñalada en el cuello que acabó causándole la muerte. Tras ello, blandiendo el cuchillo, trató de acometer de nuevo a Alejandro, una actitud que le fue recriminada por un amigo de la víctima, quien había presenciado la agresión y le gritó: “Asesino, ¿qué has hecho? ¡lo has matado!”

Ante esto, Rubén reaccionó intentando agredirle también a él con el cuchillo, defendiéndose el amigo de Alejandro arrojándole varias piedras de las que había en la zona. Esto también lo hizo la novia del fallecido, gracias a lo que consiguieron que el procesado volviera a su casa.

Mientras tanto, con ayuda de varios vecinos, Alejandro fue trasladado hasta el Hospital Clínico para que recibiera asistencia urgente. La puñalada le había seccionado parcialmente la arteria carótida, lo que le provocó una hemorragia masiva.

De esta manera, en el servicio de Urgencias del centro hospitalario, Alejandro sufrió varias paradas al corazón de las que se recuperó gracias a las maniobras que le practicaron los sanitarios. Sin embargo, la hemorragia masiva le provocó un coma profundo, tras lo que falleció días más tarde.

En cuanto al procesado, tras la agresión, permaneció en su domicilio hasta que llegaron agentes de la Policía Local y Nacional, a los que indicó que el cuchillo con el que había apuñalado al fallecido se encontraba debajo del sofá del salón. Así, fue detenido y trasladado hasta el hospital para que fuera atendido de las lesiones que le habían causado con las piedras al tratar de evitar que persistiera en su agresión, siempre según se recoge en la sentencia.

El juez que ha dictado la resolución judicial entiende que Rubén cometió un delito de homicidio y aplica la atenuante de la responsabilidad criminal, eximente incompleta de legítima defensa. Así, le absuelve del delito de asesinato del que venía siendo acusado por la Fiscalía y la acusación particular, ejercida por la familia, quienes solicitaban 18 y 20 años de cárcel para el procesado, respectivamente.

Finalmente, la pena de prisión impuesta ha sido de ocho años, además del deber de indemnizar a la madre de Alejandro y a su novia con 288.044 euros por los daños morales sufridos. Asimismo, no podrá aproximarse a menos de 300 metros de ellas durante diez años.