Diario Sur

El pleno dice sí a las ordenanzas fiscales en una sesión sin sorpresas

En primer término, Juanjo Espinosa; a su derecha, su hasta ahora compañera Ysabel Torralbo.
En primer término, Juanjo Espinosa; a su derecha, su hasta ahora compañera Ysabel Torralbo. / SALVADOR SALAS
  • PP y Ciudadanos suman su fuerza para sacar adelante las nuevas medidas, que obtienen apoyos parciales de la oposición salvo el PSOE

Una vez ratificado el acuerdo ante los medios de comunicación y en un escenario que respiraba el entendimiento y la sintonía de los primeros compases de la legislatura, PP y Ciudadanos se ajustaron ayer al guión previsto para sacar adelante las ordenanzas fiscales de 2017. El 'sí' a la política impositiva municipal, que a juicio del equipo de gobierno supondrá un ahorro de 12 millones de euros para los bolsillos de los malagueños, representa un importante avance de cara al año próximo, ya que a pesar de que ahora se abre el plazo de exposición pública y alegaciones, parece que el 2017 se estrenará con estas nuevas medidas aprobadas de forma definitiva.

Atrás quedan semanas de negociaciones entre el concejal de Economía y Hacienda, Carlos Conde, con los diferentes grupos y con suerte dispar; y ayer tocó debate en un pleno extraordinario en el que la novedad principal no estuvo sobre el documento a debate, sino en la bancada de la oposición. Además con nombre propio, el de Juanjo Espinosa, que se estrenaba como concejal no adscrito del Ayuntamiento tras su marcha de Málaga Ahora. Desde ahora, el edil compartirá espacio con sus tres excompañeras, pero en tarimas diferentes, una imagen que sin duda acaparó toda la atención política y mediática en los primeros compases del pleno.

Del otro lado, el del debate, la sesión se saldó con la aprobación de las nuevas ordenanzas fiscales, que permitirán, a juicio del propio Conde, que Málaga se convierta en una ciudad «de referencia en materia fiscal». En esencia, las medidas implican la congelación de una buena parte de los tributos (EMT, grúa, Sare o Parcemasa, entre otros), salvo el Impuesto de Obras y el vado a casas unifamiliares, que bajarán un 5%. También se deroga la tasa de expedición de documentos y se lleva al máximo legal (95%) la bonificación por herencia paternofilial, mientras que se incorporan nuevas tasas a entidades financieras y compañías de telefonía móvil dependiendo del uso que hagan de la vía pública.

A pesar de que tanto el equipo de gobierno como Ciudadanos defendieron que son «ordenanzas continuistas que siguen en la senda de la bajada de impuestos», en palabras del portavoz del partido naranja, Juan Cassá; también hubo espacio para el reproche y la crítica desde toda la oposición, que no obstante sí validó con su voto algunas de las propuestas y se abstuvo en otras, salvo el PSOE que votó a todo en contra.

El viceportavoz socialista Daniel Pérez justificaba el 'no' rotundo de su grupo en el hecho de que estas medidas «son mera apariencia y no ayudan realmente a los malagueños que están en una situación difícil». En la misma línea, la portavoz de Málaga Ahora, Ysabel Torralbo, lamentó que el equipo de gobierno se fije «más en la coyuntura económica que en las personas»; mientras que su hasta ahora compañero, Juanjo Espinosa, tachó las ordenanzas de «regresivas e injustas». Por su parte, el portavoz de Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla, argumentó que «es falso que cualquier bajada de impuestos sea buena, ya que los tributos sirven para sostener los servicios públicos y las políticas sociales de los que nos beneficiamos todos».