Diario Sur

Las tres concejalas de Málaga Ahora se recomponen

Torralbo, Galindo y Jiménez, ayer en el grupo Málaga Ahora.
Torralbo, Galindo y Jiménez, ayer en el grupo Málaga Ahora. / P.R.Q.
  • El grupo municipal inicia su reestructuración tras la salida del viceportavoz Espinosa. María Gámez se reincorpora como asesora técnica en Cultura de la Junta

El primer grupo municipal de la historia del Ayuntamiento integrado estrictamente por mujeres echa a andar tras la salida del edil podemita Juanjo Espinosa. La portavoz Ysabel Torralbo y las ediles Rosa Galindo e Isabel Jiménez llevan desde el jueves pasado, en el que la ‘bomba separatista’ cayó en el pleno, haciendo piña y empoderándose en las oficinas del grupo municipal de Málaga Ahora, que ya sólo les pertenece a ellas. Curioso es cuando menos que compartan pared con otro grupo también peculiar en los tiempos que corren:los tres ediles hombres de Ciudadanos, lo que no deja de chocar teniendo en cuenta que hasta los más conservadores populares no dudan en colocar en las listas, tras dos hombres, a una mujer, Elvira Maeso, aunque luego tras el devenir de los días y las querencias del alcalde Francisco de la Torre, expresadas en los números de las tenencias de Alcaldía, acabe en el retrasado puesto octavo. El escalafón es así de duro.

Lo que tienen que perfeccionar a buen seguro las tres damas es su precepto de hablar en femenino, sí el ‘femenino genérico’ que dicen usar porque estiman que ya hemos hablado muchos siglos en masculino. Para este menester tendrán que pedirle a su excompañero que les dé unas clasecitas porque «el nosotras» le sale a la perfección. Ayer Espinosa lo volvía a usar con soltura en el pleno extraordinario para la aprobación de las ordenanzas fiscales en el que le situaron entre su ex grupo e IU-Málaga para la Gente, ‘hurtando’ la mesa de la prensa en la sillería, que parece que recompondrán para próximas sesiones. Le pondrán ‘castigado’, como decía bromeando pero con retranca De la Torre, lo más alejado posible de su presidencia, es decir al fondo a la izquierda al lado de la puerta, como explicó ayer esta sección.

El portavoz de IU-Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla, que mal anda estos días con muletas y dos dedos del pie roto tras chocar con una roca cuando nadaba, sacaba ayer esa vena irónica andaluza para resumir los cambios:«Ay qué pena que nos quitan el sitio de la extrema izquierda (risas), bueno nos quedaremos en medio, en el papel de mediadores».

Málaga Ahora se recompone estos días. Isabel Jiménez deberá dejar su anonimato en las comisiones y plenos sin intervenir, y pasar a hacer uso de la oratoria para suplir el espacio dejado. Rosa Galindo, que está en la Diputación de portavoz deberá duplicar su trabajo en la Casona, como ya hiciera en su época la edil de IU, Toni Morillas. Deben repartirse de nuevo las cuatro comisiones y áreas de trabajo, y designar a la nueva viceportavoz. Ayer ya se las veía más relajadas. Tras la tempestad, viene la calma.«Se ha ido porque ha querido(Espinosa). Nosotras teníamos un compromiso con la ciudadanía por cuatro años y lo vamos a cumplir», puntualizaba Torralbo.

Y María Gámez...

En algo más de un año, la Casona ha vivido crisis en el PSOE, el PPy Málaga Ahora. Por ahora, se salvan los ediles de Ciudadanos e IU-Málaga para la Gente, que son tan pocos, dos, que si encima estuvieran mal avenidos sería el acabose. En su caso, Eduardo Zorrilla y Remedios Ramos tienen la suerte de ser amigos desde la juventud, lo que se aprecia en su trato cercano.

Málaga Ahora ha sufrido un cisma mientras que en el PPel alcalde hacía un recambio en la portavocía popular para designar al dialogante y ‘consensuado’ Carlos Conde en detrimento del guerrillero Mario Cortés. La otrora portavoz socialista María Gámez decía adiós en agosto tras cumplir con sus obligaciones en feria y cuando la intensidad política era nula. Estos días se reincorporará a su puesto de funcionaria de la Junta en una plaza como asesora técnica de Cultura (del grupo A para licenciados). Hay vida más allá de la política, que sentenciara el regidor hace un año, pero se ve que no desea aplicárselo en primera persona. «Nos va a enterrar a todos», afirmaba irónico un edil cuarentón en los pasillos entre risas de los presentes.