Diario Sur

Afeitar la barba ya no es solo cosa de hombres

Gema, Paula, Graciela, Isa, Esther y Marian, seis barberas malagueñas.
Gema, Paula, Graciela, Isa, Esther y Marian, seis barberas malagueñas. / Álvaro Cabrera
  • Las barberías regentadas por mujeres no dejan de crecer en Málaga con un nuevo estilo que se impone entre los clientes

  • Aunque se trata de una profesión centenaria que tradicionalmente se ha circunscrito a ellos, seis barberas se reivindican como auténticas expertas

Casi aún con la comida en la boca -son las 14 horas de un jueves-, seis mujeres atraviesan la puerta de una barbería de barrio. Es de barrio porque no se encuentra en el centro, pero la estética de 'On Hair' no tiene nada que envidiar a esos espacios 'vintage' y tan de moda en los que los hombres acostumbran a cortarse el pelo y afeitarse la barba en estos últimos años.

Esther Sánchez, Marian Delgado, Paula Villar, Isabel Ávila, Graciela Arcos y Gema Moreno han decidido que este era el único momento del día en el que era posible reunirlas a todas. «Por suerte hay mucho trabajo», cuenta Esther, la propietaria de esta barbería situada en el Camino de la Térmica, «por lo que solo tenemos un ratito para comer; aún así, me gusta que nos reunamos todas», aclara.

Cada una tiene su estética, aunque probablemente ninguna pase del todo desapercibida. «Nuestro aspecto es importante, no lo voy a esconder», explica Marian, que apuesta por un concepto 'pin up'. «Es que nosotras asesoramos sobre la imagen del cliente, por lo que no podemos ir de cualquier manera. De hecho, ahí radica precisamente la diferencia entre este concepto y las peluquerías tradicionales. En el caso de Marian, ella ha conseguido mezclar las dos ideas. «Mi local, Marian's estilistas', está en Ciudad Jardín. Allí tenemos una parte que es peluquería unisex, pero hay otra zona en la que es exclusivamente una barbería, que al fin y al cabo es lo que los hombres están eligiendo últimamente», señala.

Ya sea pintado sobre una teja, decorando un mueble, o mediante un tubo giratorio, los colores azul, blanco y rojo son los que históricamente han usado las barberías para reconocerse del resto de negocios. Históricamente, en este caso, no quiere decir unos pocos años, sino que su origen viene exactamente del siglo XVI, cuando los barberos, además de cortar cabellos y afeitar barbas, realizaban sangrías y extracciones dentales. El blanco de las vendas y el rojo de la sangre fueron la génesis del símbolo, que incluido en un palo avisaban al viajero de que podía recurrir a ese lugar en caso de estar herido o fatigado.

Mujeres con navaja

Es evidente que en todos estos contextos anteriores, el papel de la mujer era absolutamente inexistente. Sin embargo, estas nuevas expertas han conseguido incluso formar una comunidad de mujeres barberas, algo que parece no sorprender a los clientes más jóvenes, pero sí llama la atención a los adultos. Esther asegura que a ninguna de las seis les ha pasado que alguien rechace ser afeitado por una de ellas. «Aún así, siempre hay casos en los que re preguntan si eres tú quién va usar la navaja en su cuello; pero es más una cuestión de sorpresa que de rechazo», considera la barbera.

Eso sí, aclaran que el hecho de no tener barba no les hace, «ni mucho menos», ser menos capaces de hacer el trabajo de diez. Isa, que junto con Paula ejercen esta profesión en 'Sur Barber', en Teatinos, sí dice con una sonrisa que no estaría mal probar alguna vez cómo es tener barba. «Me gustaría probar las técnicas que uso en los hombres, sentir cómo es la sensación... pero no tenerla nunca ha sido un impedimento».

En lo que todas vuelven a coincidir es en los porqués de su salto a esta disciplina de la peluquería. «Yo creo que por lo general nos gusta el corte y peinado de mujeres y hombres, pero el concepto de barbería es muy completo. Asesoramos y muchas veces decidimos qué hacer, da pie a la creatividad, además un estilo que está muy de moda», señala Esther.

Las barberas de Málaga están unidas. Esa la conclusión que uno alcanza si charla un rato con ellas. «Somos miembros de Barber Málaga, una iniciativa solidaria que ya tiene algo de nombre; pero es que además hay una especie de club nacional de barberas, nos solemos reunir en congresos, como el que se celebra en IFEMA, en Madrid, y en el que siempre organizamos actividades específicas, porque cada vez somos más mujeres en este 'mundillo'», apunta Marian.

Formación específica

De las seis mujeres barberas que se han citado con SUR en 'On Hair', hay una de ellas que no trabaja en una barbería. Si ser barbera ya no es algo excepcional, tampoco lo es ser formadora. Ese, en concreto, es el caso de Gema, que trabaja enseñando a hombres y mujeres en la academia Antonio Eloy de la capital. «Hace un tiempo, la formación de barbería no se daba, y era algo que se aprendía trabajando si tenías suerte de que alguien te lo explicara», relata la profesora.

«El 'boom' de las barberías ha sido tan grande en los últimos cinco años que habilitamos una línea formativa específica. En las últimas promociones, de cada 15 alumnos, tres son mujeres, lo que quiere decir que se está extendiendo en ambos sexos, pese a la relación directa que algunos, erróneamente, hace entre la profesión y el género», añade. Graciela, que trabaja en la barbería Bartolí, en el Atabal, es una de estas alumnas de las primeras promociones, pero entre estas cinco expertas no todas se han formado en academias. «Es todo tan reciente», señalan Esther y Marian, «que la mayoría hemos aprendido cuando ya estábamos trabajando. Ese es nuestro caso, pero sin embargo Paula, Isa y Graciela sí que eligieron concretar su formación». En una sociedad que aún es demasiado machista, ver que aumenta el número de mujeres en una profesión tradicionalmente exclusiva para hombres siempre es una buena noticia.