Diario Sur

¿SOMOS CREYENTES?

Los discípulos le hacen a Jesús una petición: «Auméntanos la fe». Recordemos que en otra ocasión le habían pedido: «Enséñanos a orar». A medida que Jesús les va haciendo descubrir el proyecto de Dios y la gran tarea que les quiere encomendar, los discípulos sienten que su fe es pequeña y débil. Necesitan confiar más en Dios y creer más en Jesús. No le entienden muy bien. Hacen justamente lo más importante: pedirle ayuda para que haga crecer su fe. Sienten que no les basta la fe que viven desde niños para responder a su llamada. Necesitan una fe más robusta y más firme.

Con frecuencia, en el corazón humano hay, a la vez, un creyente y un no creyente. Por eso, también los que nos llamamos «cristianos» nos hemos de preguntar: ¿Somos realmente creyentes? ¿Quién es Dios para nosotros? ¿Es él quien dirige nuestra vida?

A través de la historia, los seguidores de Jesús han vivido años de fidelidad al Evangelio y horas oscuras de deslealtad. Tiempos de fe recia y también de crisis e incertidumbre. ¿Acaso no necesitamos pedir de nuevo al Señor que aumente nuestra fe?

Sí, Señor, auméntanos la fe, danos una fe fundada en tu presencia viva en nuestros corazones y en nuestras comunidades creyentes. Danos una fe contagiosa, una fe misionera que nos oriente hacia una fase nueva de nuestro cristianismo. Ayúdanos a vivir humildemente nuestra fe con pasión por Dios y compasión por el ser humano.