Diario Sur

Guerra de carteles en el Centro

Los carteles colocados por los vecinos en el entorno de la plaza Mitjana han encontrado réplica en otros aparecidos en la zona en los que se alude a la actividad hostelera.
Los carteles colocados por los vecinos en el entorno de la plaza Mitjana han encontrado réplica en otros aparecidos en la zona en los que se alude a la actividad hostelera. / O. A.
  • Los hosteleros contraatacan colocando mensajes alusivos a su actividad ante el rechazo vecinal

Primero fueron los vecinos del Centro de la ciudad quienes colocaron diversos carteles en las fachadas de sus viviendas pidiendo silencio y respeto ante las molestias que vienen sufriendo por las aglomeraciones que se produce junto a sus domicilios. Unos carteles que aparecieron en la calle Luis de Velázquez, junto a plaza Mitjana, pidiendo silencio y respeto a los residentes. Y ahora aparecen en la misma zona otros carteles que defienden que «la industria de Málaga es la hostelería», y que están en juego «cien puestos de trabajo».

Oscar Agudo, uno de los vecinos afectados, que mantiene que pese a las denuncias formuladas por la asociación de vecinos Centro Antiguo y por los vecinos, la situación no había variado y las aglomeraciones y el consumo de alcohol en la vía pública se siguen produciendo, advierte de la colocación de esos otros carteles en el entorno de la plaza Mitjana en respuesta a los colocados por los vecinos, y mantiene en una carta dirigida al periódico que dicha plaza «no es de los establecimientos que están instalados, es un espacio público, pagado por todos nosotros, regulado y con negocios sometidos a determinadas normativas de ocupación y horarios». Añade que «no porque haya existido una actitud permisiva y actividad durante 30 años en algunos de ellos, se les debe dar derecho a todo». «Los residentes allí existen desde bien tiempo atrás así como los edificios de uso residencial que lo delimitan, y si no que se lo pregunten al Marqués del Vado que por él se le dio el nombre a la plaza, pues allí vivió». «Tampoco es excusa,–dice– la manida frase de que la hostelería sea el motor de la economía, pues que sea el motor o no de la economía, no es pretexto para eludir una obligación, no implica el incumplimiento de la normativa, no implica la permisividad, no garantiza el aquí vale todo, pues todo esto lo que termina implicando es el menoscabo de una serie de derechos fundamentales que los residentes, y en concreto los de Mitjana tienen, y por eso hoy por hoy a las autoridades se les debe exigir el control y el cumplimiento de la normativa».

Un cumplimiento que indica este ciudadano «es independientemente de que sean pocos o muchos, ya que si pocos son ahora, será porque los residentes han sido expulsados de sus casas por los más de 30 años de una actividad que se viene haciendo de la plaza un espacio sin ley, por la dejación de funciones de los diferentes dirigentes, y si no han sido muchos nunca, porque pese a existir normativa y ordenanzas de convivencia ciudadana, las áreas implicadas no tienen la mano dura ni la voluntad política suficiente para hacer de este entorno un espacio digno para vivir, pues normativa existe para que así lo sea».

Comenta asimismo que «pretexto pobre es hacer igualmente alusión a los supuestos 100 puestos de trabajo que generan, cuando seguro que tampoco son tantos a juzgar por el tipo de establecimientos que en esta plaza existen». «¿Porqué no se tiene en consideración y se piensa por las familias enteras que aquí viven y que sufren cada fin de semana los problemas de contaminación acústica y el consumo en espacios no autorizados?», se pregunta. «Evidentemente no se trata de indemnizaciones, de extorsiones, de cuestiones económicas, se trata de hacer valer los derechos que como residentes tenemos cada uno de los que en el entorno de Mitjana vivimos, pues nuestros derechos (Salud y descanso) en definitiva no tienen precio», agrega. «Está claro que se trata de una pataleta libre de expresión, pues una actividad fuera de normativa, consentida y aceptada por dirigentes no la hace legal», concluye.