Diario Sur

«La calle Larios y el Puerto son los dos lugares más fotografiados del siglo XX»

Pablo Aranda, Juan Gavilanes y Javier Ramírez, ayer durante la conferencia.
Pablo Aranda, Juan Gavilanes y Javier Ramírez, ayer durante la conferencia. / Ñito Salas
  • El fotohistoriador Javier Ramírez y el arquitecto Juan Gavilanes relatan la evolución de la ciudad a través de imágenes del último siglo

Una ciudad viva, en transformación constante y en blanco y negro. El fotohistoriador Javier Ramírez y el arquitecto Juan Gavilanes demostraron ayer que Málaga está más viva que nunca a través de una variada sucesión de imágenes del último siglo. Durante una conferencia organizada por el Aula de Cultura de Diario SUR con la colaboración de la Obra Social La Caixa, ambos mostraron cómo ha sido la evolución de la urbe a lo largo del siglo XX con la calle Larios como principal hilo argumental y coincidieron en afirmar que una ciudad que no se transforma está en crisis o en peligro de desaparecer.

Desde sus primeros adoquines de madera, que terminaron flotando en el Puerto tras una riada, su histórico uso peatonal o su desplome durante la Guerra Civil, momento en que sus principales edificios quedaron reducidos a cenizas, los ponentes demostraron que la actual arteria comercial de la ciudad siempre ha estado en el foco de los malagueños. «La calle Larios y el Puerto son los dos escenarios más fotografiados durante esa época», reseñó el exdirector del Centro de Tecnología de la Imagen (CTI).

La conferencia titulada ‘Fotografía antigua y espacio en transformación. El caso de Málaga’ se celebró en la Sociedad Económica Amigos del País y estuvo dividida en tres grandes bloques. En el primero de ellos, el fotohistoriador recordó cómo ha evolucionado a lo largo de los años el paseo marítimo Antonio Machado, lugar en el que se ubicaban las grandes industrias de la ciudad y en donde se generaba gran parte de la riqueza en aquellos primeros años del siglo gracias a empresas de la fama de Talleres Taillefer o Salazones Santa Rosa. De esta época de gran bonanza mostró las costumbres y las ropas de los vecinos de la época, las viviendas o cómo han evolucionado esos paisajes urbanos hasta la actualidad.

En la segunda parte desgranó la desaparición de dichas empresas y, con ellas, la caída en picado de la sociedad de la época y de parte de los barrios de El Perchel o la Trinidad. «En los años 60 empieza a caer El Perchel; desaparece ese barrio castizo y populoso lleno de empresas de salazón y de tonelerías», recordó mientras se apoyaba en las imágenes proyectadas en la pantalla. En este caso recordó que este barrio no sólo fue castigado por la desaparición de las industrias, sino por las inclemencias del tiempo en forma de riadas y los supuestos fantasmas, «que con el tiempo se demostró que eran ‘asustaviejas’».

En la tercera parte de la conferencia se centró más en el Centro y en la calle Larios. Tras una primera escena en la que se mostraba la calle con farolas de gas y el hotel Victoria en primer término, recordó que la vía se mostró prácticamente estable hasta la Guerra Civil, «cuando arde casi entera y, con ella, algunos edificios notables, como en el que se encontraba la afamada farmacia Pérez Criado».

Cambios en los años 60

Explicó que la verdadera transformación de la calle llegó a partir del año 1958, cuando se sustituyó el acerado, se reformó por completo la plaza de las Flores –«que era un dédalo de callejuelas y esquinas»– y comenzaron a circular los coches. Como colofón al cambio, en el año 1960 se transformó la plaza de la Constitución y se colocó en ella la fuente de las Gitanillas. «A partir de los años 60 hay un gusto especial por la conservación de la ciudad», reseñó.

Pero más allá de los cambios, la calle Larios siempre ha sido el lugar de celebración por excelencia de la ciudad, y por aquella época acogía la celebración del Corpus Christi o una cabalgata motera navideña. Juan Gavilanes, que también fue uno de los encargados de remodelar la actual calle, aprovechó su intervención para resumir algunos de los cambios más importantes que ha sufrido la vía y cómo se realizaron los trabajos de mejora: «Usamos mármoles claros, que eran los que se utilizaban históricamente, y quisimos restaurar algunas de las farolas porque una ciudad no debe olvidar su historia».

Para concluir, el fotohistoriador Javier Ramírez animó a los asistentes que llenaron el salón a continuar este repaso histórico con la colección ‘Estampas de Málaga 2’ que se distribuye con SUR porque podrán encontrar «imágenes con un comentario más largo del que me puedo permitir aquí».