Diario Sur

Diez años de cárcel para el exjefe antidroga de la Guardia Civil de Málaga por narcotráfico

El que fuera jefe del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Guardia Civil de Málaga ha sido condenado por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial a diez años y medio de prisión por narcotráfico. La sentencia, que fue ayer notificada a las partes, consta de trescientos folios, y se condena a un total de 27 personas por los delitos de pertenencia a grupo criminal, contra la salud pública, falsedad documental, robo con violencia, tenencia ilícita de armas y blanqueo de capitales. Estos procesados han sido condenados a penas que suman un total de 102 años de prisión y multa superior a los 53 millones de euros, según la sentencia.

El exjefe del EDOA se le condena por dos delitos contra la salud pública y otro de falsedad y han sido absueltos ocho acusados, entre ellos cuatro agentes del instituto armado. La sentencia ve probado que el exjefe del EDOA a través de sus confidentes obtenía datos sobre supuestos hechos delictivos y que aunque negó su participación en actos ilícitos «su culpabilidad queda acreditada con contundencia, a juicio de esta Sala, como consecuencia del conjunto de pruebas practicadas en el plenario». El tribunal considera probado que el exresponsable del EDOA favoreció el tráfico ilegal de drogas y que no solo recibió contraprestación de alguna operación sino que también consiguió obtener méritos policiales. La vista oral comenzó el 14 de octubre de 2015 y entre los acusados había varios guardias civiles, entre ellos el que fuera jefe del EDOA, presuntos traficantes, confidentes y una abogada.

El fiscal sostuvo en su informe final que estaba demostrado que había una «actuación coordinada o dirigida por un grupo de guardias civiles del EDOA», encabezado por el teniente, entonces jefe, en la que se producía un intercambio de información sobre operativos de drogas». El objetivo de la trama era obtener beneficios, económicos o profesionales, mientras que los informantes lograban cantidades de drogas y, en ocasiones, conseguían que estos agentes del EDOA hicieran «la vista gorda» en determinados operativos. En este procedimiento queda pendiente de juzgar a un sargento del EDOA que se fugó en septiembre de 2015 antes de comenzar el juicio y que se tendrá que enfrentar a una petición fiscal de 55 años de cárcel por ser uno de los principales acusados de la trama.