Diario Sur

Un estudio del Ayuntamiento propone límites para terrazas y apartamentos turísticos en el Centro

El estudio del OMAU aboga por un mayor celo en el cumplimiento de las normas para la ocupación de la vía pública con mesas.
El estudio del OMAU aboga por un mayor celo en el cumplimiento de las normas para la ocupación de la vía pública con mesas. / Paula Hérvele
  • El informe, elaborado por el Observatorio de Medio Ambiente Urbano, aboga por implantar acciones «urgentes» para frenar la pérdida de población

No hay más que darse un pequeño paseo por el casco antiguo de Málaga para comprobar que el auge turístico que experimenta ha eclosionado hasta el punto de que cada vez resulta más común toparse con grupos de turistas cargados con maletas camino de algunos de los numerosos apartamentos abiertos en los últimos años en edificios que albergaron viviendas, tomando fotos de monumentos o llenando las terrazas de los bares y restaurantes que han hecho suya la vía pública por encima de los límites permitidos en las ordenanzas municipales. Es evidente que este fenómeno ha supuesto un beneficio para la economía local, pero ¿se han calibrado adecuadamente las consecuencias negativas que puede acarrear a corto y medio plazo?

La más evidente, ya palpable, es la pérdida de población. Cada vez menos personas quieren residir en un Centro enfocado casi por entero al turismo y en el que siguen trazándose proyectos para limitar el uso del vehículo privado y favorecer los espacios peatonales. En los últimos seis años, el corazón de la ciudad ha perdido casi medio millar de habitantes, al pasar de 5.196 en el año 2010 a 4.720, según el dato de población del pasado mes de enero.

Pero existen otros muchos aspectos relacionados, por ejemplo, con la seguridad ciudadana y los valores artísticos, arquitectónicos y de identidad del Centro que también corren peligro por la evolución que la zona está mostrando. Así lo pone de relieve un informe elaborado por el Observatorio de Medio Ambiente Urbano del Ayuntamiento, dentro de los trabajos de la Agenda Urbana de Málaga, en el que se subraya la necesidad de acometer «actuaciones urgentes para recuperar el equilibrio perdido en la ciudad antigua entre las necesidades y derechos de los vecinos residentes, y la necesaria actividad económica de fomento de los espacios monumentales históricos, culturales contemporáneos y de ocio».

El estudio, disponible en la web 'www.omau-malaga.com', señala medidas concretas para poner freno, entre otras cuestiones, a la profusión de locales de hostelería. Así, propone cambiar la normativa urbanística para levantar las restricciones a la implantación de entidades financieras en plantas bajas de edificios, e introducir igualmente por cada manzana una ocupación máxima para cada uso que no supere el 20% de la superficie en planta. De este modo, un restaurante o una franquicia, por ejemplo, no podrían establecerse en una manzana que ya tenga esos mismos usos por encima del 20% de su superficie.

Zonas saturadas

El avance de la renovación del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) del Centro de Málaga, elaborado por la Gerencia de Urbanismo, ya contempla algo parecido, aunque sin definirlo completamente, al proponer que se limiten determinados usos comerciales en aquellas zonas que se consideren como «saturadas» respecto a esos usos concretos.

El estudio del OMAU también propone medidas para limitar la conversión de pisos y edificios de viviendas en apartamentos turísticos. En primer lugar recuerda que, según la normativa vigente del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU), el uso de hospedaje podrá implantarse en un inmueble con uso residencial siempre que disponga de accesos e instalaciones independientes. Y, además, apuesta por limitar el uso hotelero y de apartamentos de forma que no supere los 9.500 metros cuadrados construidos en un círculo de 200 metros de radio cuyo centro sea la puerta de acceso al establecimiento que se tome de referencia. También plantea realizar una inspección para comprobar si los negocios de este tipo abiertos en los últimos años cumplen o no con la normativa municipal.

Asimismo, en relación con la ocupación de la vía pública con las mesas y sillas de bares y restaurantes, el informe propone revisar y reducir los planes de aprovechamiento autorizados en los últimos años por el Ayuntamiento, ya que, según se apunta, pueden renovarse cada año; agilizar la normativa que regula las multas por el incumplimiento de las ordenanzas e incrementar el control por parte de inspectores y policías locales, con la retirada inmediata de los elementos que no cumplan. En ese sentido, cabe recordar que el equipo de gobierno municipal prepara una renovación de la ordenanza que regula la ocupación de la vía pública que anunció para este verano y que aún no ha sido aprobada. Según fuentes municipales consultadas, está pendiente de trámites internos.

El trabajo del OMAU ha analizado cuatro zonas del Centro -calles Strachan y La Bolsa, y las plazas de las Flores, Uncibay y la Merced- para ver si sus negocios de hostelería acatan las normas para ocupar la calle con mesas y sillas. El resultado es que el 58% de los locales estudiados ocupan una superficie superior a la que tienen permitida, y solo el 14% cumplen con todos los condicionantes establecidos para colocar mesas en la vía pública, en relación a dimensiones, toldos, publicidad, etc.