Diario Sur

Un parque bajo llave que crea discordia

Un parque bajo llave que crea discordia
  • Controversia en Mirador de Gibralfaro por el cierre con llave de un camino y de un recinto infantil

El cierre con llave de un parque infantil en la urbanización Mirador de Gibralfaro ha generado una controversia vecinal que ha motivado un escrito de alegaciones/denuncia a la Gerencia de Urbanismo por parte de uno de los residentes en esta urbanización situada junto al Camino Nuevo. El parque infantil, que ha sido recientemente instalado por el Ayuntamiento, se encuentra dentro de una zona ajardinada de dicha urbanización de dominio público que ha permanecido siempre abierta al paso peatonal y que era un itinerario seguido por los vecinos para evitar recorrer toda la calle en pendiente a las viviendas que se encuentran en la zona alta de la urbanización, según expone Rafael Arteaga, uno de los vecinos afectados. Según el escrito que ha presentado en Urbanismo, las puertas del recinto «permanecen cerradas con llave las 24 horas del día, imposibilitando el paso de las personas que ahora se ven obligadas a andar toda la calle para acceder desde la entrada de la Urbanización a las casas que están en la parte superior». Añade que en julio pasado, el Ayuntamiento instaló en ese espacio ajardinado, que ocupa un total de 600 metros cuadrados, una zona de juego infantil de unos 50 metros cuadrados que, sin embargo, al estar cerrada toda la zona ajardinada con llave las 24 horas del día, sólo es accesible a los vecinos que disfrutan de las llaves de las puertas». Al preguntar a la comunidad de propietarios sobre la existencia de autorización municipal para el cierre de toda la zona y de los accesos, la respuesta del administrador fue que «la autorización se la dieron, por motivos de seguridad, a la presidenta» y le indicaron que «el parque no tiene horario y la intención es que permanezca siempre cerrado y los vecinos que quieran acceder usen la llave».

Esta respuesta, sin embargo, no ha dejado satisfecho al demandante, quien expone que no entiende «cómo es posible que se autorice el cierre 24 horas de un acceso peatonal a través de un vial público». Del mismo modo manifiesta no entender tampoco «que el Ayuntamiento haya realizado la inversión que supone la instalación de un Área de Juegos Infantil, limitado sólo al disfrute de unos pocos vecinos». «Si el objetivo es preservar el buen estado de las instalaciones de juego infantil, hubiera sido preferible vallar y cerrar el perímetro de esa zona infantil de escasos 50 metros cuadrados, que vallar y cerrar con llaves toda la zona verde de 600 metros cuadrados, impidiendo de este último modo el tránsito de personas».

Según el denunciante, el Ayuntamiento le ha comunicado que se trata de una zona de dominio público municipal que no se podía cerrar, ni consta que nadie haya solicitado autorización para el cerramiento. La presidenta de la comunidad sostiene, sin embargo, que el cierre sí ha sido autorizado por el Ayuntamiento, señala que se han entregado llaves a todos los vecinos de la urbanización y lo justifica porque en la zona se hacía botellón y ante la presencia de un individuo ajeno a la urbanización que acudía con cuatro perros de raza peligrosa y que había protagonizado ya algún incidente con vecinos de la urbanización.

Con posterioridad al escrito de alegaciones presentado, el Servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Málaga ha comunicado al denunciante que «tan solo se dio una autorización verbal a la Comunidad para cerrar por la noche, pero con obligación de tener la zona abierta de 10:00h a 22:00h», por lo que Rafael Arteaga considera que «la decisión de mantener el recinto cerrado las 24 horas y dar llaves a algunos vecinos, ha sido de la Comunidad, en contra de la autorización verbal».

La Comunidad de Propietarios abrió el recinto el domingo, día de la publicación de la queja, poniendo cadenas y candados en las puertas abiertas para que ningún vecino con llaves pudiera cerrarlas.