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Juzgan al acusado de matar a su vecino en Soliva tras una discusión de tráfico

La víctima, Alejandro Osuna, vivía en Soliva con su novia.
La víctima, Alejandro Osuna, vivía en Soliva con su novia. / SUR
  • La Fiscalía le imputa de un delito de asesinato con alevosía al considerar que apuñaló en el cuello a la víctima y pide 18 años de cárcel

El presunto autor de acabar con la vida de Alejandro Osuna Ávila, el malagueño que fue apuñalado en el cuello tras una banal discusión de tráfico, se sentará hoy en el banquillo de los acusados ante los miembros de un jurado popular. Los hechos tuvieron lugar el 25 de septiembre de 2015 en los bloques de Soliva, donde la víctima, de 30 años, vivía con su novia. Ale, como lo llamaban su familia y amigos, murió tres días después en el Hospital Clínico.

La Fiscalía acusa al procesado, Rubén G. G., de 28 años, de un delito de asesinato con alevosía, por lo que solicita que sea condenado a 18 años de cárcel y sendas indemnizaciones de 150.000 euros para la madre y la novia de la víctima. Por su parte, la acusación particular, que ejerce la familia, representada por las abogadas Belén Romero y Ester Aguayo, pide una pena de 20 años de prisión y «la responsabilidad civil que por ley les corresponda».

El suceso, que tuvo una gran repercusión mediática y provocó varias concentraciones de los vecinos de Soliva, donde Alejandro era muy apreciado, ocurrió sobre las diez de la noche, cuando el joven regresó a su casa tras cenar con su novia. Pero el detonante había tenido lugar un par de horas antes en el garaje comunitario, donde la víctima tuvo unas palabras con Rubén tras recriminarle que condujese demasiado rápido.

Antes del suceso

Al volver de la cena, Alejandro fue al domicilio del acusado para aclarar el incidente. «Somos vecinos, tenemos que vernos todos los días», le dijo a un amigo, que también reside en la urbanización, quien trató de disuadirlo por el «carácter problemático» del individuo, según comentaron en el vecindario tras el suceso.

La fiscal describe así el crimen en su escrito de acusación: «Al abrir la puerta, el acusado, quien previamente había hecho acopio de un cuchillo, se encaró con Alejandro, quien al ver que estaba armado salió huyendo en dirección a las zonas comunes de la urbanización, donde Rubén consiguió alcanzarle y, con ánimo de acabar con su vida, le asestó una puñalada en el cuello». Para la representante del Ministerio Público, el arma homicida, un cuchillo de 20 centímetros, «limitaba considerablemente las posibilidades de defensa de Alejandro, que no pudo hacer nada para evitar la agresión».

Tras ello, el presunto autor de los hechos «trató de acometer de nuevo a Alejandro» con el arma blanca. Un amigo de la víctima, que presenció los hechos, le gritó: «¡Asesino! ¿Qué has hecho? ¡Lo has matado!». Según la fiscal, el acusado intentó agredirle también a él con el cuchillo, pero el testigo reaccionó lanzándole varias piedras que decoran las zonas comunes, acción a la que se sumó la novia de la víctima, «gracias a lo cual consiguieron que Rubén volviera a su domicilio y llevar a Alejandro al Clínico, con ayuda de otros vecinos». El joven ingresó a las 22.50 horas en el hospital, donde sufrió varias paradas de corazón de las que se pudo recuperar gracias al personal médico. Sin embargo, la pérdida de sangre le provocó un coma profundo del que ya no salió.

El agresor permaneció en su domicilio, donde fue detenido por agentes de la Policía Local y de la Nacional, a los que entregó el arma homicida, que había escondido bajo el sofá del salón. Tras ser arrestado, ingresó en prisión provisional.