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El acusado de matar a su vecino en Soliva reconoce haberle apuñalado, aunque dice que fue en defensa propia

El acusado de matar a su vecino en Soliva reconoce haberle apuñalado, aunque dice que fue en defensa propia
  • Afirma que le clavó el cuchillo a la víctima en su casa, una versión que no coincidiría con la postura de la Policía, que asegura que la agresión tuvo lugar a unos metros, en una zona común de la urbanización

Afirma que le clavó el cuchillo a la víctima en su casa, una versión que no coincidiría con la postura de la Policía, que asegura que la agresión tuvo lugar a unos metros, en una zona común de la urbanización

Esta mañana ha arrancado el juicio contra Rubén G. G, acusado de acabar con la vida de Alejandro Osuna Ávila, el malagueño que fue apuñalado en el cuello tras una discusión de tráfico. El procesado ha asegurado durante su declaración que actuó en defensa propia.

Ha explicado que la discusión de tráfico tuvo lugar en el garaje. Que Alejandro, con el que ha dicho que nunca había tenido ningún problema, iba con su novia y que éste le amenazó de muerte: "Me dijo que le iba a pillar y que me iba a matar".

El acusado ha señalado que la víctima y otros vecinos acudieron a su casa para agredirle y que le estuvieron tirando piedras. Ha afirmado que Alejandro le pegó primero con una piedra, al igual que otro amigo del fallecido, que le acompañaba.

Asimismo, ha mantenido que, con el objetivo de defenderse, cogió un cuchillo que tenía en la cocina para intentar que estas personas se fueran de su casa. Fue en ese momento, según insiste, cuando alzó el cuchillo "con la mala suerte" de que le dio en el cuello al fallecido.

Por el contrario, la fiscal mantiene que Alejandro fue a la casa de Rubén para aclarar el incidente. Describe así el crimen en su escrito de acusación: «Al abrir la puerta, el acusado, quien previamente había hecho acopio de un cuchillo, se encaró con Alejandro, quien al ver que estaba armado salió huyendo en dirección a las zonas comunes de la urbanización, donde Rubén consiguió alcanzarle y, con ánimo de acabar con su vida, le asestó una puñalada en el cuello».

La versión del Ministerio Público sí coincide con la declaración que ha realizado uno de los investigadores del caso en el juicio. El agente, que pertenece al grupo de homicidios, ha insistido en que por su "experiencia" podía decir que el apuñalamiento tuvo lugar en la zona común de la urbanización y no en la casa del procesado, tal y como Rubén ha señalado hoy.

Para la Fiscalía, el presunto autor de los hechos «trató de acometer de nuevo a Alejandro» con el arma blanca. Un amigo de la víctima, que presenció los hechos, le gritó: «¡Asesino! ¿Qué has hecho? ¡Lo has matado!». Según la representante del Ministerio Público, el acusado intentó agredirle también a él con el cuchillo, pero el testigo reaccionó lanzándole varias piedras que decoran las zonas comunes, acción a la que se sumó la novia de la víctima, «gracias a lo cual consiguieron que Rubén volviera a su domicilio y llevar a Alejandro al Clínico, con ayuda de otros vecinos». El joven ingresó a las 22.50 horas en el hospital, donde falleció horas más tarde.

La Fiscalía acusa al procesado, de 28 años, de un delito de asesinato con alevosía, por lo que solicita que sea condenado a 18 años de cárcel y sendas indemnizaciones de 150.000 euros para la madre y la novia de la víctima. Por su parte, la acusación particular, que ejerce la familia, representada por las abogadas Belén Romero y Ester Aguayo, pide una pena de 20 años de prisión.