Diario Sur

El Puerto de Málaga busca otro impulso

El Puerto apuesta por otras inversiones complementarias a los cruceros y las mercancías.
El Puerto apuesta por otras inversiones complementarias a los cruceros y las mercancías. / SUR
  • El recinto afronta un momento clave con proyectos para un hotel de lujo, un centro comercial, una noria de cien metros, una línea con Tánger y el reflote del tráfico de mercancías

La estación marítima de cruceros, el Palmeral de las Sorpresas y la apertura del centro comercial Muelle Uno junto al Centro Pompidou transformaron de forma radical la estampa del puerto de Málaga, pero el recinto aspira a más en su apuesta por seguir creciendo no sólo en el tráfico de mercancías y de viajeros, sino también avanzar en su proceso de integración en la ciudad potenciando su faceta turística y de ocio. Sobre la mesa, hay proyectos de envergadura que suman una inversión de más de 240 millones de euros, la práctica totalidad de iniciativa privada salvo el ansiado soterramiento de las vías del tren que sigue guardado en algún cajón del Ministerio de Fomento. Unos más avanzados y otros, como el ferroviario, prácticamente estancados, pero todos ellos pendientes de trámites que requieren, como destacaba recientemente el presidente de la Autoridad Portuaria, Paulino Plata, «la cooperación fundamental de distintas administraciones públicas» para que puedan levar anclas.

El hotel rascacielos junto al dique de Levante que promueve un grupo inversor catarí (105 millones de euros), el desarrollo del Muelle de Heredia para crear un gran espacio comercial y aparcamientos (50 millones), la instalación de una noria fija de cien metros de altura (35 millones), la conexión directa con Tánger para captar turísticamente a la pujante clase media-alta marroquí, la reconversión de la terminal de carga para compaginar el tráfico de contenedores con el de graneles y coches (9,3 millones) o la futura ampliación de la planta de almacenamiento y suministro de combustible (10 millones) copan la agenda de grandes proyectos de capital privado con los que el Puerto de Málaga pretende dar ese impulso definitivo que busca para convertirse en un espacio estratégico para la economía malagueña.

Visita del ministro Catalá

Una hoja de ruta que hoy podrá conocer de primera mano el ministro de Fomento en funciones, Rafael Catalá, que esta mañana visitará el recinto junto al presidente de Puertos del Estado, José Llorca. Un recorrido que los responsables de la Autoridad Portuaria, por mucho que el Gobierno central continúe en interinidad, aprovecharán para recordarle el revulsivo que para el tráfico de mercancías supondría el históricamente reivindicado soterramiento de los 700 metros de las vías que conectan el puerto con la estación de trenes, un proyecto que llegó a elaborar el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en 2010 pero que descarriló con la llegada del PP en plena crisis económica.

Pero además de reclamar esta inversión, en las conversaciones también habrá oportunidad de seguir allanando el camino para el futuro hotel de gran lujo, puesto que más allá de la modificación del Plan Especial del Puerto que debe validar el Ayuntamiento y de la ordenación de usos internos que compete acometer a la Autoridad Portuaria, esta ambiciosa iniciativa no podrá ver la luz sin la aprobación de Puertos del Estado (su presidente se ha comprometido públicamente a apoyarlo) ni el visto bueno del Consejo de Ministros. También vinculado con Fomento, cabe reseñar que la instalación de la noria, que sería más alta que la Catedral, necesita la autorización previa de Aviación Civil.

A nivel de ciudad, la actuación llamada a transformar el Muelle de Heredia es la creación de un gran centro comercial con tiendas, restaurantes y aparcamientos; una iniciativa a la que aún le quedan años de tramitación (previamente hay que modificar el planeamiento urbanístico y trasladar los edificios de Aduanas y de la Guardia Civil) pero que ha despertado los recelos de los empresarios de Muelle Uno por la competencia directa que le supondría la construcción de varios edificios de tiendas en un espacio de 26.500 metros cuadrados que en principio estaban reservados para oficinas.