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Antonio Anadón: «En cuatro años llegarán a Málaga treinta mil estudiantes de español, el triple que ahora»

Antonio Anadón, en la entrada del antiguo convento de las catalinas, en Carretería.
Antonio Anadón, en la entrada del antiguo convento de las catalinas, en Carretería. / Sur
  • Antonio Anadón. Propietario de Enforex, líder en turismo de idiomas

  • Diez millones en un convento y tres edificios más en el Centro resumen la mayor apuesta privada para crear nuevos espacios docentes y de alojamiento

Han sido los últimos en llegar, pero quieren ser los primeros de la clase. El grupo madrileño Enforex puso hace un año sus ojos en Málaga para sus planes de expansión. La compra y acondicionamiento de cuatro edificios –uno de ellos, el antiguo convento de las catalinas, para centro docente y alojamiento– resume la mayor apuesta privada del sector del turismo idiomático en la ciudad. El objetivo de Enforex es ser la locomotora que permita triplicar los diez mil extranjeros que ahora eligen cada año Málaga para estudiar español.

¿Cómo llegó a este sector?

Empezamos con Enforex en el 89. La monté de cero. Era el sueño de compartir con estudiantes la experiencia que viví cuando mi madre me mandó a estudiar a Estados Unidos con 13 años. Me pareció tan impresionante… Me propuse llevar esa experiencia a otras personas convirtiéndola en negocio. Con 17 empecé mi primer negocio: un club de esquí. Tuve mucho éxito, y con la experiencia de haber vivido en el extranjero me propuse hacer lo mismo con el inglés. El negocio fue creciendo y al principio mandaba gente a aprender inglés, pero luego me puse a hacer lo mismo en España con el español y nos convertimos en la empresa más importante del sector.

¿De qué año hablamos?

En el 92 empezamos a crecer y hacíamos campamentos de verano. Como aquí, en Málaga, en el colegio Unamuno, y en Marbella el colegio Alborán. Crecíamos y teníamos un gran competidor, Don Quijote, que ahora es marca nuestra, pero entonces era número uno, una empresa holandesa. Decidimos comprarla. Convencimos a los dueños de que éramos una gran competencia. Era en el 98, y nos convertimos en los primeros en la enseñanza de español para extranjeros. En el mundo hay dos grandes organizaciones que lo hacen – el Instituto Cervantes, público y que enseña allí donde no se habla español y nosotros, que estamos en México, Ecuador, Colombia, Costa Rica, además de en España.

¿En qué cifras se traduce ese liderazgo?

Entre España y América Latina recibimos a unos 40.000 estudiantes al año de 82 países. A lo largo de estos años más de un millón han aprendido y vivido una experiencia gracias a nosotros. Quien viene con nosotros no sólo viven las horas de clase. Son siete días a la semana en los que se les ofrece vivir una cultura. Tenemos el 40 por ciento de la cuota de estudiantes de español que llegan a España.

¿Y la apuesta tan fuerte por Málaga?

En Marbella llevamos 15 años, pero Málaga la teníamos bastante abandonada. Al ver el gran cambio que ha experimentado la ciudad, el trabajo del alcalde... Fue un amigo, Alberto Benito, del Colegio Unamuno y Residencia Teatinos, quien nos animó. Llevamos un año. Llegamos comprando una escuela pequeñita de idiomas, en Pedregalejo, Málaga sí, y en este año hemos invertido más de 10 millones en la compra de edificios para hacer un trabajo a largo plazo y contribuir a triplicar los alumnos que llegan a Málaga. No queremos perder el tiempo. Málaga necesita no solamente tener buenas escuelas sino alojamientos e infraestructuras de calidad.

¿Todos sus edificios tendrán alojamientos?

Algunos solo alojamiento, como uno en calle Victoria que se rehabilitará y tendrá capacidad para 80 estudiantes. Va a ser la residencia del primer edificio que compramos, un palacete en el que había un antiguo bazar en calle Carretería. A finales de año lo queremos abrir con 28 aulas. Son 2.000 metros, llenos de última tecnología. Enfrente compramos 24 apartamentos turísticos. Creemos que el atractivo para el extranjero se ha trasladado al Centro. En año y medio el convento estará disponible para nuestra actividad.

¿Qué papel juega el alojamiento en su negocio?

La calidad es muy importante para quien viene uno o dos meses y el nivel de los estudiantes cada vez es más exigente. Trabajamos no sólo jóvenes, también el profesional, el adulto. El convento de las catalinas será nuestra segunda escuela de español Don Quijote. Tendrá capacidad para unas 150 personas, unas 80 habitaciones dobles. Se va a hacer una restauración muy cuidadosa, intentando también abrirnos a la ciudad, habilitando una entrada a la plaza contigua. La relación con las monjas ha sido estupenda.

¿La negociación fue dura?

Fue muy bien. Hemos aprendido mucho de ellas. Es una de esas ventas en las que hasta el Papa interviene dando autorización. Allí queremos crear como un campus y traer a universidades americanas. Una de nuestras bases es la innovación, unir educación y experiencias culturales únicas. Hemos creado métodos pedagógicos nuevos y seguimos invirtiendo. Hemos creado un curso ‘on line’ que está teniendo un gran éxito. A los chavales, en los campamentos, los animamos a las redes sociales, a ser ‘youtubers’, practicar yoga, meditación, los atraemos al emprendimiento...

El convencimiento en el éxito de su apuesta en Málaga tendrá sus números echados...

Málaga fue históricamente número uno en turismo de idiomas, pero Barcelona acabó llevándose los estudiantes. También Madrid o Valencia. Nosotros y otros empresarios, o más bien la propia ciudad, estamos haciendo que vuelvan. Centros culturales, museos, oferta gastronómica, hay muchos atractivos... Málaga tiene un gran futuro y va a crecer muchísimo.

¿Cuántos estudiantes extranjeros vienen a aprender español cada año a la ciudad?

Aproximadamente unos diez mil. Eso la sitúa en un cuarto lugar. El primero lo tiene Barcelona, Madrid la está cogiendo, y luego Salamanca. Málaga está cogiendo a Salamanca y creo que en muy poco tiempo será capaz de alcanzarla. Valencia también pelea ese tercer puesto porque le gana a Barcelona como ciudad española. Barcelona desborda ya a los extranjeros.

En Málaga son los últimos en llegar y quieren ser los primeros. En el sector despertaran recelos...

Siempre está el miedo a lo desconocido aunque realmente el que nosotros crezcamos va a ayudar a que todo el sector crezca. En cada ciudad donde hemos ido ha sido así. No tiene que haber temor. Aquí vino el Museo Picasso, llegó el Thyssen y luego más museos. El éxito llama al éxito.

¿La apuesta más importante hasta ahora ha sido Málaga?

Sin duda. Ha sido como un amor a primera vista, un flechazo. Estoy muy contento porque Málaga va a saber responder, y esa importancia del sector se entiende muy bien desde el gobierno local. Igual que en el mundo hotelero, a la ciudad le han faltado proyectos y ahora están entrando. En Marbella, hace 15 años, apostamos muy fuerte, pero ni punto de comparación. En Valencia acabamos de comprar el centro cultural de Bellas Artes para ubicar una de las academias, pero es una ciudad donde ya estábamos. No es como Málaga... Cuba será también nuestra próxima apuesta, pero los procesos jurídicos son complicados. En Málaga la inversión que hacemos es importante, pero más lo es todo lo que supondrá traer tres mil o cuatro mil estudiantes más. Son personas con un gasto mensual en torno a los 2.000 euros: bares, restaurantes, excursiones. Todo lo que implica el estudiante es una riqueza enorme para la ciudad. El que viene a aprender un idioma es el mejor turista y el gran prescriptor. No es alguien con mochila que viene para tres días.

En la patronal del sector, ¿qué papel juega un líder como ustedes?

Somos parte de las asociaciones en Andalucía y Málaga, pero decidimos hace años de no formar parte directiva. Nosotros tratamos de que el mercado crezca y lo que hay que hacer luchar es porque exista más interés por que vengan estudiantes Málaga. Queremos ayudar a que Málaga atraiga más. En cuatro años la ciudad recibirá 30.000 estudiantes cada año, y eso es triplicar la cifra actual.

¿Cómo les tratan las instituciones?

No solemos tener ayudas, pero en Málaga el alcalde cree en esta actividad y ayuda a crear las condiciones. Yo quiero felicitarlo públicamente, y echo de menos que en España a nivel institucional no se apoye más a nuestro sector. En Gran Bretaña, la enseñanza del inglés supone un 17 por ciento del PIB y en España con nuestro idioma no llegaremos al 1.

¿Se siente usted ‘marca España’?

Me siento un poco embajador no reconocido de la enseñanza del español. Llevo vendiendo la cultura y la lengua españolas 25 años, y me encanta. Los últimos cinco vivo en Londres porque quise irme con la familia y desarrollar proyectos nuevos. Allí tenemos una oficina comercial. La central está en Madrid, dirigida por mi hermano Carlos.

¿Cuáles son los perfiles del estudiante extranjero de español?

Está el joven, el colegial que quiere pasar sus vacaciones aprendiendo español y que supone el 20 por ciento de nuestro negocio. El otro 80 por ciento es el universitario que viene también con idea de formarse y de incorporarlo a su curriculum, y hay un tercer tipo de cliente que tiene una motivación ya personal para aprender español. Allí donde estamos buscamos apoyarnos en los atractivos de la zona:Cultura, medio ambiente, gastronomía y eso hace que alrededor tengamos a muchísima gente desarrollando negocio. Tenis y golf en Marbella, en Tenerife submarinismo, en Costa Rica el voluntariado...