Diario Sur

Lidia Reyes, la reina europea del tatuaje, se quita la piel

Lidia Reyes muestra sus ojos de color fucsia.
Lidia Reyes muestra sus ojos de color fucsia. / Jon A. Sedano
  • Entrevista durante la Málaga Tattoo Convention a la mujer más tatuada de Europa, aspirante a obtener el récord Guinness mundial

Es imposible desviar la mirada cuando la miras a los ojos. Sus globos oculares, de color fucsia, van a juego con el escaso pelo que muestra debajo de un moño rubio rizado que recuerda a la difunta Amy Winehouse. Su vestido negro tapa muy pocas zonas de su cuerpo, dejando entrever decenas de ilustraciones de los más variopinto. Desde una calavera cartoon con un lazo rosa hasta dibujos contrapuestos: Jesucristo en un lado y la cabra de Satán en otro. Fechas y nombres escritos por todo su cuerpo dan a entender que su piel se ha convertido en una guía para conocer su vida. Lidia Reyes, la mujer más tatuada de Europa, es una de las principales invitadas de la 3ª Málaga Tattoo Convention que se celebra del 9 al 11 de septiembre en el Palacio de Ferias y Congresos de la capital.

- ¿Qué le motivó a utilizar su cuerpo como un lienzo?

Empecé a tatuarme y a plasmar todo lo que me sucedía o a las personas que pasaban por mi vida. Tanto cosas buenas como malas. Me salió así porque sí. Mi cuerpo es mi diario y mis tatuajes mi historia. El único problema es que todavía soy joven y ya me estoy quedando sin piel y no tendré más donde plasmar lo que me pueda suceder el día de mañana o las personas que pasen por mi vida. Es algo limitado.

- ¿A qué edad se hizo su primer tatuaje?

Con 15 años y sin el consentimiento de mi madre. Ya está tapado. Era una tela de araña con una tarántula. Me lo hice por moda, cosa que es un error. Una amiga mía se tatuó, yo me encapriché y dije que me quería tatuar. Al cabo de los años me lo acabé tapando con algo que sí me inspiraba, que significaba algo para mí, porque con 15 años no entiendes el significado de tatuarse.

- ¿Le condiciona en su día a día estar totalmente tatuada?

Sí, bastante. En esta sociedad y sobre todo en España, aunque hemos evolucionado y se ven dependientes con una ‘manga’ tatuada, a mí personalmente sí me condiciona porque voy exageradamente extrema. Una vez que te tocas manos, cuello o cara… Si ya un trocito de piel condiciona, imagínate con todo lo que llevo yo. Me condiciona tanto laboralmente, si quiero dedicarme a un trabajo convencional, como al ir por la calle, que te encuentras de todo. Gente que te pide fotografías, gente que se asombra para bien, gente que se asusta y hasta gente que se agarra el bolso porque creen que soy una delincuente al ir totalmente tatuada.

- Entonces, aunque hayan proliferado los tatuajes, cree que todavía supedita el llevar alguno en el cuerpo.

Sí, aún condiciona. Creo que en España tardaremos mucho en que se vea como algo normal y que personas tatuadas puedan ejercer cualquier tipo de trabajo o ir por la calle tranquilamente y que la gente se deje de asustar. Aunque creo que en el futuro cambiará la situación yo no sé si estaré para contarlo, a lo mejor mis hijas. El proceso que estoy viendo en España es muy lento.

- ¿Cuántos tatuajes tiene?

Supero ya los 260, pero he perdido la cuenta. Aún hay zonas que tengo sin tatuar, como los genitales, que reservo para alguna pieza importante. Los pechos sí que los llevo tatuados pero zonas como el interior de la boca las estoy dejando para lo último, para cuando ya no me quede piel por tatuar. Iré buscando rinconcitos donde poder poner un poco más de tinta.

- ¿Algún tatuaje por el que sienta un cariño especial?

Tengo dos que me crean nostalgia y tristeza, pero lógicamente son especiales. Uno es el de mi madre, que falleció hace tres años y medio, y el otro es el de mi mejor amigo que murió joven hace muchos más años. No son los más bonitos pero sí los más sentimentales. De forma emocional sí que son los más importantes junto con el retrato de mis hijas.

- Tendrá alguna curiosidad o anécdota con alguno de sus tatuajes.

Divertido más que nada. Llevo la caca de Arale (personaje del manga Dr. Slump) en grande en la rodilla, para que en verano se vea bien, y la gente cuando la ve se ríe.

- Es la mujer más tatuada de Europa y va detrás del récord Guinness mundial. ¿Qué le hace falta para conseguirlo?

Llevo dos años con la idea en mente. Estuve hablando con Isobel antes de que muriera, aunque ella ya no tenía el récord, porque se lo quitó en 2010 una chica de Sudamérica que se llama Julia que tiene el 95% de su cuerpo tatuado, y la verdad es que me animó bastante. Julia tiene muchas zonas del cuerpo no tatuadas que yo sí que las tengo y otras que ella tiene que yo también, entonces me veo con la posibilidad. Yo tengo un 80% o algo más de mi cuerpo tatuado. Parece que no, pero aún me quedan zonas para conseguir lo que quiero. Tirando para largo, yo creo que en un año completaré ya el récord.

Lidia Reyes firmando durante la 3ª Málaga Tattoo Convention.

Lidia Reyes firmando durante la 3ª Málaga Tattoo Convention. / Fernando González

- ¿Sigue pensándose bien los tatuajes que se hace o ya son por inercia?

Muchos son en plan arrebato, pero sobre la situación. Por ejemplo un suceso que me ocurre ahora mismo y que creo que me afecta lo suficiente para tatuármelo ya. Y cuando digo ya, es ya. Aquí en la Málaga Tattoo Convention me van a tatuar. Me lo ha ofrecido un chico que lleva siguiéndome por Facebook bastantes años y así me llevo un recuerdo del evento. Estamos barajando dos tatuajes: una pieza en la espalda relacionada con la cultura egipcia, concretamente un gato sphynx con el collar de la diosa Bastet, o terminar los alrededores del pecho hasta los laterales para completar esa zona. Pero vamos, el que no me haga aquí me lo haré después.

- ¿Se ha borrado algún tatuaje?

Más que borrar me he hecho un 'cover', el que te comenté que me hice con 15 años. Como he dicho, tatuarse por moda o por lo bonito que es un tatuaje si realmente no significa algo para ti, no vale la pena. Al cabo de los años te lo terminas tapando o borrando.

- El tatuarse los globos oculares es una técnica de la que ya se hablaba en el siglo II d.C. pero en la actualidad también se mencionan los posibles problemas que puede generar para la salud. ¿Qué tal ha sido su experiencia?

Espectacular. No me ha afectado para nada la vista. Los llevo desde diciembre y veo a la perfección, no he perdido nada de visión. La cuestión está en ponerte en buenas manos. Por lo que veo por la clientela de mi modificador se está llevando cada vez más en Europa, aunque en España solo seamos aún cuatro. Simplemente tienes que elegir a la persona adecuada e informarte bien y pedir referencias. Me consta que en Europa ha habido una persona que lo ha intentado practicar por su cuenta como si fuera un tatuaje normal y le ha fastidiado la vista a tres personas. Los ojos es un tema muy delicado para tratar. Hay que saber hacerlo a la perfección y tener pulso, porque el cliente puede mover el ojo y tienes que tener el reflejo de apartar la aguja porque se la puedes clavar en el iris o en la pupila. Como te digo, lo que más hay que tener en cuenta son las referencias. A mí si me preguntan siempre doy la mía: Óscar Marquez, de Canarias.

- ¿Por qué fucsia?

Realmente el color que yo quería era el negro, porque me gustaba la mirada oscura. Pero vi que se llevaba mucho en Sudamérica y que todo el mundo los tenía negros. Y para cambiar, como mi color favorito es el fucsia, me los puse así. Pero me arrepiento, porque sigo pensando que el color que me gustaba más para los ojos es el negro. He estado trabajando en Suiza haciendo ojos negros y cada vez que los veía pensaba que me los tenía que haber puesto así. Para enero o así me los cambiaré. No puedes abusar mucho porque es un líquido que se mueve por el ojo, pero probaré a ponérmelos negros, aunque igual no me cubre completamente todo el ojo o se mezcla con el fucsia y queda bien, queda extraño y original.

- ¿Cuál es la filosofía de vida de Lidia Reyes?

Vive y deja vivir. Por lo que llevo recorrido y vivido, por la experiencia que tengo, por mi estilo de vida y por como lo lleva mi familia. Al principio sí que me importaba y a lo mejor me afectaba mucho el qué dirá la gente, que me miren mal, que me falten al respeto o que mi familia no tolere. Pero he llegado a tal punto que he dicho: por qué no voy a hacer lo que yo quiera con mi cuerpo. Es mi cuerpo. La gente que me quiera, tanto amigos como familia, me tienen que querer tal y como soy, por mi interior, no por mi exterior. Mi exterior te puede gustar más o menos, pero si realmente te quieren te tienen que respetar y aceptar. Mi familia me sigue machacando con que frene ya o que no me tatúe los ojos. Se han enterado de que quiero ponérmelos negros y me amenazan con retirarme la palabra, aunque les digo que entonces no me quieren tanto como dicen. Yo voy a seguir adelante. Tengo un propósito y una meta personal. Me he metido en esto y es algo en lo que no me voy a estancar y voy a seguir hasta conseguir lo que yo quiero: ser la mujer más tatuada del mundo.

- ¿Hay vuelta atrás una vez que se entra en el mundo del tatuaje?

No (ríe). Es adictivo y quien diga que no miente. Cuando empiezas con uno ya no paras. Rara vez se comienza con una pieza grande. Primero es algo pequeño y luego continúas tatuándote cada vez más hasta que dices: mierda, tenía que haber empezado por una pieza grande. Es como el mundo de la modificación, que estoy experimentando ahora mismo y me he dado cuenta de que también es adictivo.

- ¿Qué tiene modificado?

Para empezar, aunque se usa tinta de tatuaje, lo de los ojos está considerado dentro del ámbito de la modificación. Me hice la lengua bifurcada (asoma entre su boca una sinhueso similar a la que poseen los reptiles) y ahora me quiero poner 'transdermals', que son unos implantes metálicos en forma de rosca que se colocan debajo de la frente y que sirven para enroscarse unos cuernos pequeños de diferentes colores y formas. Tengo idea de ponerme cuernitos, colmillitos y orejas de elfo. Es como el tema del tatuaje, empiezas y no paras.

- Finalmente, ¿qué ritmo lleva a la hora de hacerse tatuajes?

El último me lo hice antes de ayer, la cabra de Satán en la espalda, de tamaño medio. Pero la verdad es que llevo un ritmo más acelerado del que debería. Mi piel está muy cargada de tinta y la piel tiene memoria. Cada vez duelen más y cada vez me arriesgo más a coger un melanoma, porque la piel se satura y no puede respirar. En teoría entre tatuaje y tatuaje tendría que haber un descanso mínimo de unos dos meses y yo no estoy respetando esa pauta. Todo por querer entrar en el récord Guinness como la mujer más tatuada del mundo.