Diario Sur

Qué hacer para conseguir retrasar los efectos del alzhéimer

El auditorio Edgar Neville de la Diputación se llenó ayer con motivo de unas jornadas de envejecimiento activo.
El auditorio Edgar Neville de la Diputación se llenó ayer con motivo de unas jornadas de envejecimiento activo. / Sur
  • Ejercitar el cerebro con el aprendizajes de un idioma, leer, realizar cálculos numéricos y hacer trabajar a la memoria sirve para combatir el deterioro cognitivo

  • Pacientes, asociaciones de familiares y profesionales participan en unas jornadas sobre envejecimiento activo organizadas por la Diputación Provincial 

El alzhéimer, una enfermedad neurodegenerativa que afecta a unos 10.000 malagueños, no tiene cura, pero sí que hay herramientas para retrasar sus efectos devastadores. Para ello, es clave llevar a cabo ejercicios de memoria que hagan frente al deterioro cognitivo. Lo más adecuado es someter al cerebro a actividades que le cuesten trabajo, que no sean repetitivas ni mecánicas. Ese es fuerzo merece la pena, puesto que los resultados son positivos. Así, entre las actividades que se recomiendan están aprender un idioma, leer distintos tipos de libros, realizar cálculos numéricos o ejercitar la memoria. De ese modo, se logra un retraso del desarrollo del alzhéimer en pacientes que están en la fase inicial de la enfermedad, explicó a este periódico la presidenta de la Asociación de Familiares de Pacientes de Alzhéimer y Otras Demencias de Málaga, Paloma Ramos.

Sobre el alzhéimer giraron las cuartas jornadas de envejecimiento activo que se desarrollaron ayer organizadas por la Diputación Provincial. Al evento asistieron unas 350 personas, entre asociaciones de familiares de alzhéimer de la provincia de Málaga, cuidadores, pacientes y profesionales. El encuentro sirvió para ofrecer conocimientos técnicos sobre la atención y cuidados a los enfermos en las distintas fases del alzhéimer y para explicar claves que permitan mejorar la vida diaria de las personas cuidadoras.

En la inauguración de las jornadas, que tuvo lugar en el auditorio Edgar Neville, la vicepresidenta de la Diputación y diputada de Igualdad, Ana Mata, destacó la figura de los familiares y cuidadores en la lucha contra el alzhéimer. Mata afirmó que, aunque se sabe que esa demencia senil no tiene cura, desde 2012 más de 1.000 ensayos clínicos prueban diferentes compuestos para minimizar los efectos de la enfermedad. Asimismo, hizo hincapié en que la estimulación mental, el ejercicio y una dieta equilibrada son maneras de retrasar los síntomas cognitivos.

Al encuentro, organizado con motivo del Día Mundial del Alzhéimer, que se celebrará el 21 de septiembre, asistieron asociaciones de familiares de Casares, Mijas, Fuengirola, Benalmádena, Coín, Cártama, Pizarra, Alhaurín el Grande, El Burgo, Cuevas de San Marcos, Antequera, Vélez-Málaga, Iznate, El Borge, Almáchar, Rincón de la Victoria y Málaga capital.

El centro de día de la asociación que preside Paloma Ramos, situado en el Camino de los Almendrales, en la capital malagueña, está casi al máximo de su capacidad total (180 plazas). No es algo excepcional. Las demás asociaciones de familiares que trabajan en el campo del alzhéimer también reciben muchas más peticiones de ayuda de las que pueden atender. En la provincia de Málaga hay unos 20.000 afectados por algún tipo de demencia. La mitad padece alzhéimer. «Estamos desbordados. Hacen falta más plazas especializadas en alzhéimer. Es necesaria una mayor implicación de la Junta de Andalucía. Los conciertos están parados; no se firman nuevos.

Las asociaciones necesitamos más apoyos y subvenciones para atender la demanda cada vez mayor que hay», explicó Paloma Ramos. A ese respecto, puso como ejemplo que en Benalmádena está pendiente la construcción de un centro con 80 plazas. La obra aún no se ha podido acometer por falta de financiación. «Tanto en Málaga capital como en municipios como Benalmádena, Fuengirola y Marbella estamos saturados», precisó Ramos.

Aumento de casos

El aumento de la expectativa de vida de la población ha traído consigo un incremento de casos de alzhéimer, por un lado, y que los pacientes sufran durante más tiempo la enfermedad, por otro. Se ha pasado de una media siete u ocho años de duración del alzhéimer hasta que se producía el fallecimiento del paciente a una media de 13 o 14 años. «Los cuidadores tienen un panorama muy duro, sobre todo si se encuentran solos y sin ayudas», dijo Paloma Ramos. Para dar visibilidad a los cuidadores, el lema de este año del Día Mundial del Alzhéimer es ‘Ayudar al cuidador’. El primer estudio sobre las patologías que atacan a las personas que cuidan a un paciente de alzhéimer lo hizo en Málaga la enfermera y profesora Catalina Rodríguez Ponce.

El avance del alzhéimer se desarrolla a lo largo de cuatro fases. En las dos primeras, la combinación de fármacos y de terapia cognitiva favorece el retraso del avance del deterioro y se consigue que el afectado mantenga una cierta autonomía. Una vez que se llega a la tercer fase, la situación se agrava y en la cuarta se entra en una etapa irreversible. Por eso, es muy importante demorar al máximo la enfermedad al objeto de que se llegue lo más tarde posible a las fases tres y cuatro. Aparte del agotamiento que supone cuidar a un paciente, las familias deben hacer un desembolso anual de más de 35.000 euros anuales en la etapa final del alzhéimer.