Diario Sur

Detenido por encerrar en su casa a una indigente que se negó a tener sexo con él

  • Los vecinos avisaron a la Policía Local alarmados por los gritos de una mujer que pedía auxilio desde una ventana con rejas

Un hombre de 44 años ha sido arrestado por la Policía Local de Málaga acusado de encerrar en su casa a una indigente que se negó a mantener relaciones con él. Los agentes le leyeron los derechos por presuntos delitos de detención ilegal y agresión sexual en grado de tentativa.

Los hechos sucedieron a las 18.35 horas del pasado martes. Todo comenzó cuando la víctima, una joven de 28 años, comenzó a pedir auxilio desde una ventana de la calle Pozos Dulces, lo que hizo que los vecinos llamaran a la sala del 092 de la Policía Local, según informó este Cuerpo de Seguridad en un comunicado.

Agentes del Grupo de Investigación y Protección (GIP), que trabajan habitualmente de paisano, acudieron de inmediato al lugar para comprobar lo que ocurría. Allí encontraron a la mujer «muy agitada y nerviosa» tras las rejas de una ventana. La chica les dijo que la habían dejado encerrada con una cadena en la puerta y que no podía salir.

Los policías locales tranquilizaron a la víctima para que les contara con detalle lo sucedido. Según la versión que ella les proporcionó, la noche anterior, sobre las tres de la madrugada, se encontró en la estación de autobuses con un conocido –son compatriotas, de origen marroquí– que le propuso que le acompañase a cenar algo a su casa y que se quedara a dormir, ya que ella está viviendo en la calle.

Forcejeo

La joven accedió y se marcharon juntos al domicilio. Una vez allí, siempre según el testimonio de la mujer, el individuo le propuso mantener relaciones sexuales y, ante su negativa, trató de forzarla. Al parecer, mantuvieron un forcejeo en el que él habría llegado a agredirla en la cara, en un hombro y en las piernas; ante la resistencia de la muchacha, desistió de sus supuestas intenciones.

Los agentes comprobaron que el inmueble no tenía llave; en su lugar había una cadena metálica y un candado que sólo se podía abrir por fuera. La única pista que la joven pudo aportar a los policías a través de la ventana fue que el sospechoso trabajaba en un restaurante de la zona, aunque desconocía el lugar exacto. Los investigadores le pidieron que buscara entre la documentación que había en la casa y ella les dio los papeles que encontró por encima. Entre ellos estaba el contrato laboral del sospechoso, donde los agentes pudieron ver el sitio donde está empleado.

Cocinero en un restaurante

Otra unidad del GIP se desplazó al establecimiento hostelero, donde el hombre trabaja como cocinero. Los policías lo arrestaron y lo condujeron a su domicilio para que abriese el candado que les impedía entrar. Tras rescatar a la víctima, la trasladaron a un centro hospitalario, donde le extendieron un parte de lesiones que se ha incorporado a las diligencias del caso.

Antes de llevar al sospechoso a comisaría, los agentes inspeccionaron el inmueble, que se encontraba muy desordenado y sucio. El edificio, que está en rehabilitación, ha sido okupado casi en su totalidad, de ahí que también se investigue al detenido por un supuesto delito de usurpación de bien inmueble, ya que no disponía de llaves de la vivienda y accedía a ella por medio de un candado.