Diario Sur

Reclama 373.000 euros tras perder un pecho por supuesta negligencia médica

Maite se queja de la tardanza del juez en resolver su caso, que lleva 10 años en instrucción.
Maite se queja de la tardanza del juez en resolver su caso, que lleva 10 años en instrucción. / Álvaro Cabrera
  • La paciente acudió al hospital por una infección en los conductos mamarios que siete meses después derivó en una mastectomía radical

En 2006, Maite Granados tenía una vida normal. Estaba casada, tenía un hijo y trabajaba en geriatría. Una década después, su matrimonio acabó destrozado, perdió el trabajo y su cuerpo es «un puzzle» tras someterse a 10 operaciones que le han dejado cicatrices por todas partes y una fuerte depresión.

La mujer, de 41 años, se ha querellado contra dos de los médicos que la asistieron, a los que acusa de lesiones por imprudencia, y reclama al Hospital Costa del Sol una indemnización de 373.211 euros por las secuelas físicas, estéticas y psicológicas que padece. Pese al tiempo transcurrido, el caso sigue en fase de instrucción en el Juzgado número 2 de Marbella, una tardanza a la que ni Maite ni sus abogados –el despacho Herrera&Ábalos– encuentran explicación.

Los problemas de Maite comenzaron en mayo de 2006, cuando su médico de cabecera la derivó al Hospital Costa del Sol –residía en Fuengirola– a causa de una secreción en la mama izquierda, de la que ya había sido intervenida dos años antes por una galactoforitis, enfermedad que provoca, además de fuertes dolores, infecciones en los conductos mamarios.

El 13 de junio, tras confirmarse esta patología, fue operada de nuevo. «A los 49 días» –precisa el forense en su informe– volvió a urgencias al sentir en las últimas 48 horas un fuerte dolor en el pecho izquierdo, con «tumefacción y lesión cutánea». El médico de guardia pensó que se trataba de un hematoma postquirúrgico y le recetó un antiinflamatorio y hielo local, según los informes.

Para el forense, «no podía presentar un hematoma postquirúrgico –por el tiempo transcurrido– sino que, con toda probabilidad, se trataba de una lesión necrótica de la piel en el contexto de una mastitis y que, al haber estado sin tratamiento hasta el 8 de septiembre, el cuadro evolucionó hacia una fascitis necrotizante».

Dos citas preferentes

A primeros de agosto, Maite volvió dos veces más a su médico de cabecera, quien solicitó dos citas preferentes para que fuese examinada en la Unidad de Mama. No la vieron hasta el 8 de septiembre, fecha en la que le diagnosticaron una mastitis recidivante crónica y la dejaron ingresada para drenar el material purulento.

Estado en el ha quedado la mama izquierda de Maite tras las sucesivas intervenciones quirúrgicas

Estado en el ha quedado la mama izquierda de Maite tras las sucesivas intervenciones quirúrgicas / Sur

Cuatro días después, volvió a ser operada para limpiarle la fístula del pezón y el tejido necrótico del pecho. Le recomendaron curas diarias en el Centro de Alta Resolución de Especialidades (CARE) de Mijas, pero no se las hicieron por «problemas técnicos», según el informe hospitalario. El motivo era que entonces no se daban citas para curas diarias porque no había suficiente demanda.

El forense sostiene que el tratamiento quirúrgico y postquirúrgico realizado el 12 de septiembre «no es el adecuado al cuadro de necrosis», ya que se sutura la herida –que a su juicio debía haberse dejado abierta– y «no se somete a posteriores reconocimientos». Además, concluye, «la política antibiótica parece insuficiente».

La paciente volvió el 4 de octubre al hospital, donde quedó ingresada para, una semana después, ser intervenida de nuevo para drenar la pus y limpiarle la herida. Maite siguió yendo a urgencias con cuadros de sangrado, fiebre y dolor. El 3 de noviembre, al observar su médico de cabecera que la mama estaba en mal estado, la derivó a Carlos Haya, donde quedó ingresada en el servicio de Senología.

El forense indica en su informe que allí «también se mantiene una actitud expectante bajo tratamiento antibiótico y con los antecedentes del caso no se aplica un tratamiento quirúrgico adecuado al cuadro de necrosis», que obligó a realizarle una nueva operación, el 13 de diciembre, en la que fue sometida a una mastectomía radical, llegando incluso a extirparle parte del pectoral (casi hasta el esternón), puesto que la infección le afectaba ya al músculo.

La denuncia de la paciente califica de «excepcional y desproporcionado» que una infección en los conductos mamarios acabe a los siete meses en la amputación de la mama. Para reconstruírsela, tuvieron que extirparle tejido del abdomen, «ya que no podían ponerme silicona», recuerda ella, «y me quitaron piel del muslo izquierdo para hacerme un mallado y protegerme el pecho».

Pero los problemas no cesaron ahí. «Me aconsejaron operarme otra vez en 2010 para someterme a una reducción de la otra mama y nivelármela». Tampoco salió bien, según cuenta. «Me pusieron un vendaje de opresión, pero tuve una hemorragia y se me pegó al pezón; ahora lo tengo incompleto», explica Maite, que tiene el cuerpo lleno de cicatrices de las sucesivas operaciones.

«Falta de sensibilidad»

La paciente se queja reiteradamente de la «demora» en la causa judicial a la hora de dar una respuesta a su situación. «Cada vez me hago más preguntas. ¿Por qué tardan tanto con mi caso cuando otros se resuelven mucho antes?». Desde Herrera&Ábalos, donde han llevado el asunto todos estos años, critican el «colapso» del juzgado y la «falta de sensibilidad» por parte de la compañía de seguros del hospital (Mapfre) a la hora de agilizar los trámites para darle la indemnización que, a su juicio, corresponde a la paciente, cuando además hay un informe forense que avala esta tesis. «Maite tiene que pasar página, está desfigurada, con una depresión severa y serios problemas económicos», afirman.

Desde el despacho de abogados Cortés&Martín-Almendro, que representa a Mapfre en este caso, rehusaron entrar en el fondo del asunto al estar ‘sub iudice’. No obstante, subrayaron que el Ministerio Fiscal aún no ha elevado el escrito de acusación y que, por ahora, «no hay ninguna resolución que indique que la responsabilidad es del hospital, por lo que la compañía de seguros no puede pagar una indemnización hasta que no se determine dicha responsabilidad».