Diario Sur

Berlín, Venecia y la tesis doctoral

Arte entre los canales. Noelia García Bandera aprovechó la celebración de la Bienal de Venecia en 2007 para conocer la ciudad italiana.
Arte entre los canales. Noelia García Bandera aprovechó la celebración de la Bienal de Venecia en 2007 para conocer la ciudad italiana.
  • La fotógrafa malagueña Noelia García Bandera recuerda el «intenso» verano de 2007, que estuvo cargado de viajes... y del estrés de los rigores académicos

A Noelia García Bandera le quema la arena de la playa. No en la epidermis ni en la dermis, sino en la inquietud. «Cuando llevo cinco minutos ahí tumbada me aburro...», confiesa la fotógrafa y profesora de la Escuela de Arte San Telmo. Claro que ahora, con sus hijas Lola y Marta, la orilla se ha convertido en un escenario mucho más habitual, pero en el verano de 2007, el que recuerda con mayor «intensidad», las pequeñas aún no habían llegado a su vida y podía entregarse a su vocación urbanita.

«Nuestras vacaciones siempre han sido muy urbanas y culturales», resume García Bandera, que en los meses estivales de hace casi una década visitó junto a su marido David, primero, Berlín y después, la Bienal de Venecia... Y eso que a la vuelta de la esquina del calendario le esperaba nada menos que la entrega de su tesis doctoral.

«Fue un verano muy intenso, muy intenso... El más intenso, por todo el cúmulo –rememora Noelia García Bandera. Fue muy positivo, aunque por momentos también muy negativo. Fue muy denso física, emocional, psíquicamente... Fue una lucha interior, una prueba de fuego respecto a lo que te rodea, a los familiares, a los amigos, saber con quién cuentas, con quién no, sabes aceptar las críticas... Fue muy intenso, de verdad, y creo que tener esas dos vías de escape a través de esos dos viajes me llenaron tanto que fueron muy importantes para mí. No en vano, me permitieron desarrollar mi carrera artística».

Berlín, Venecia y la tesis doctoral

Porque en una tienda de Venecia, Noelia García Bandera –cuya obra forma parte de los fondos de la Colección Iniciarte, de la Colección de Rafael Tous y del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, entre otras entidades– compró una ‘moretta’, una máscara tradicional del carnaval veneciano que empleó como hilo conductor de su serie ‘Commedia dell’arte’ (2008). Y eso que la dependienta no se la quería vender: «Pregunté por ella en la tienda. La tenían arrinconada, casi escondida y la señora que despachaba casi me lo recriminó. Me dijo algo así como ‘Con las más máscaras tan bonitas que tengo, ¿por qué quieres esta? La quieres porque no sabes lo que significa...’. Y yo le respondí: ‘La quiero justo porque sé lo que significa’».

Una máscara con un secreto

Explica García Bandera que la ‘moretta’ es un óvalo negro que no tiene lazo en la parte posterior y que se mantiene en el rostro mediante un mordedor oculto en la cara interna. «Se empleaba para que las mujeres no pudieran hablar», remacha la fotógrafa, que al final no se llevó una máscara. Compró dos.

La visita a Venecia coincidió con la Bienal de arte contemporáneo que acoge la ciudad italiana. «La ciudad respiraba arte y ese miedo que tenía hacia Venecia por ser agosto y por ser una ciudad tan turística se desvaneció por completo. Había palacios y calles donde no te cruzabas con nadie y podías disfrutar de lugares y de obras de arte increíbles», apostilla.

Antes de los cinco días de agosto en Venecia, la fotógrafa había pasado diez días en Berlín. «Me pareció una ciudad mágica, de esos lugares que, cuando llevas un par de días, piensas: ‘Un año de tu vida deberías dedicarlo a vivir en Berlín’. Tiene un movimiento cultural increíble...», recuerda García Bandera, que sigue. «Fue una visita muy dinámica y al mismo tiempo muy relajante. Es impresionante el entorno urbano que tiene. Lo que para ellos es un parque nosotros lo llamaríamos bosque. Y el tema museístico es impresionante. Realmente fue una maravilla». Y mira que se había ido con mucho cargo de conciencia. Su directora de tesis, incluso, le afeó aquellas escapadas en las semanas previas a la entrega del trabajo.

Una vía de escape

«Para mí fue como una vía de escape. Entre el viaje a Berlín y el de Venecia había menos de un mes, tres semanas o incluso menos, en las que me dediqué a adelantar todo lo que pude», rememora. García Bandera echa la vista atrás y cree que, si no hubiera reservado con tanta antelación, quizá se habría echado atrás. Pero los vuelos y los alojamientos estaban cerrados desde hacía meses: «Soy muy hormiguita y además me encanta preparar los viajes. Solemos cogerlos en enero o febrero para viajar en agosto. Con esa antelación puedes encontrar mejores precios».

Así que tras la «magia» de Berlín, después de la experiencia de encontrar un vídeo de Bill Viola en una capilla veneciana o una obra de Willem De Kooning en un palacio junto a un canal, a Noelia García Bandera le esperaban una noche en el aeropuerto de Madrid («No había combinación y tampoco merecía la pena un hotel para unas pocas horas») y una habitación con montañas de libros y papeles flanqueando un ordenador.

Fueron dos, quizá tres semanas de darle a la tecla sin desmayo. El tema de la tesis: cómo la publicidad copia y «vacía» la historia del arte para elaborar sus anuncios.

¿La nota final? Sobresaliente ‘cum laude’.