Diario Sur

Un pequeño zorro, nueva mascota del aeropuerto de Málaga

Hace poco más de un mes pasó a custodia del halconero jefe del recinto

Hace poco más de un mes pasó a custodia del halconero jefe del recinto / SUR

  • Se llama Crea y, aunque no campa a sus anchas por la Terminal, en los pasillos ya es sabido que la halconera del recinto tiene una nueva inquilina de solo 2 meses

Como Viktor Navorski en La Terminal. Sí, esa película de Steven Spielberg y Tom Hanks en la que un refugiado vive en el aeropuerto JFK de Nueva York sin nadie que le acoge. Así vive esta zorrezna en el aeropuerto de Málaga, sin vuelo de destino aunque, como en el filme, ha conseguido hacerse querer por todos. Hace poco más de un mes pasó a custodia del halconero jefe del recinto, Francisco Llopis, de manos de los miembros del Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA). En su honor, esta cachorra se llama 'Crea'. Venía de los Montes de Málaga, huérfana al parecer. «Me la trajeron porque somos colaboradores y ellos son conscientes de que no va a estar mejor que con unos amantes de la naturaleza como nosotros».

Crea, obviamente, no campa a sus anchas como Navorski por el Pablo Ruiz Picasso, pero por los pasillos ya es sabido que la halconera del recinto tiene nueva inquilina. En este espacio viven especies de halcones y águilas especializados limpiar la zona de patos, palomas, aves zancudas y pequeños mamíferos, como conejos, que pueden perjudican el funcionamiento del aeropuerto. Crea está como en casa después de muchos biberones.

«Desgraciadamente -dice Llopis- no podrá volver a su hábitat, reinsertarla sería equivocado porque es un choque». Compara a Crea con un perro: «Es un cánido y como tal puede ser domesticada, ya tiene 2 meses y convive con nosotros perfectamente». Intentarán encontrarle un hogar en un parque zoológico, una reserva natural o incluso una granja escuela, pero si no, se podrá quedar en el aeropuerto. «Su ejemplo será de gran ayuda para contar a los niños que nos visitan por qué hay que respetar la naturaleza».

En la casita del halconero, situada entre la estación de Bomberos y la base aérea, ya vivió un zorro hace años. «Tenía una pata partida, pero era mayor que Crea», recuerda Llopis. Pronto encontró hogar en una granja zoológica «pero sintió la llamada de la naturaleza y acabó escapando cuando estuvo recuperado». La nueva inquilina del aeropuerto busca destino, como Tom Hanks, pero no a cualquier precio. «Ya le hemos cogido cariño y, si se va, será porque es a un sitio mejor que este». Si es por amor, el listón está alto.