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Desfile de Star Wars en Málaga: Misión Luis Olivares, cumplida

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Las tropas por el Muelle Uno / Álvaro Cabrera

  • Miles de personas abarrotan el Muelle Uno y el centro de Málaga en la jornada solidaria de la Fundación Luis Olivares y las tropas imperiales de la Legión 501

Misión cumplida. Miles de personas, como en los grandes eventos o Semana Santa se han dado cita hoy en Muelle Uno y en las calles del centro de Málaga para vivir la jornada benéfica y solidaria organizada por la Fundación Luis Olivares con la Legión 501 para dar a conocer su labor y la importancia de donar médula ósea. Caras de satisfacción, ilusión y alegría durante todo el recorrido al encontrarse con los 'chulos' personajes de Star Wars, cuya calidad en los trajes y formación sorprendía a los que no habían visto nunca este tipo de desfiles. La sonrisa y el gesto de complicidad entre unos voluntarios de la Fundación Luis Olivares y un stormtrooper que agitaba una hucha llena al llegar a la plaza de la Constitución lo decía todo. Exito de público, de participación y de difusión. Al llegar a la meta del desfile los voluntarios habían acabado sus folletos divulgativos y vendido las papeletas para sortear un casco de Stormtrooper que finalmente recayó en el número 2314.

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El desfile se desarrolló según lo previsto y con puntualidad imperial en la salida. A las 17,30 horas tras formar en el entorno de La Farola, los setenta soldados imperiales, muchos de ellos de Málaga, salían para recorrer un abarrotado Muelle Uno donde miles de personas, móviles en mano, intentaba sacar la mejor instantánea de su personaje favorito. Sones de la marcha imperial y la Guerra de las Galaxias para ir a buscar al Emperador en la esquina del Muelle Uno. A lado y lado de los soldados, voluntarios de la Fundación y personal de la 501, velando por el buen desarrollo del evento.

-Noveeeeee!!!! Mira qué peaso de Vader!!! Se podía escuchar a cada paso. ¡Por Dios, qué grande!, exclamaban grandes y pequeños al ver pasar a uno de los personajes más emblemáticos de la saga. Vader, que alcanzaba en el desfile los 2.05 metros aproximadamente, ya que la persona que lo encarna mide 1,97, tenía complicidad con el público que lo aclamaba o se sorprendía al verle. Y aquellos niños, muchos, que iban ataviados como el personaje recibían un gesto de aprobación del negro personaje.

Tras pasar revista a las tropas en el Muelle Uno, el Emperador y sus tropas ponían rumbo hacia la plaza de la Constitución. A medida que el desfile se iba acercando al centro, más gente parecía haber lado y lado. Hileras de personas una detrás de otras esperando el momento de pasar de los personajes y poder sacar o hacerse una foto con ellos. Y cuando llegaban a su altura, la conversación, más o menos, se repetía en muchas partes y se asemejaba a un trivial.

-¿Y ese quién es? ¿Esos son lo de las nieves? -Sí, papá, snowtroopers que salen en la batalla de Hoth le aclaraba el niño.

-Otras veces había que salir del paso para no quedar mal.

-Esos son los defensores del puente, le espetaba un padre a un hijo intentando disimular que no tenía muy claro qué tipo de soldados tenía delante. Era un conductor de AT-ST.

Y diversión a raudales que a algunos pudo saberles a poco o a mucho, según se mire. Fue una jornada en la que el objetivo se cumplió. Las tropas imperiales volvieron a unir a miles de familias, miembros de distintas generaciones, en torno a un fin solidario con la donación de médula osea como trasfondo. Y a la Fundación Luis Olivares como su impulsora. "No lloverá. Mi hijo Luis, pondrá un paraguas desde arriba y lo evitará", comentaba Andrés Olivares por teléfono antes de comenzar el desfile. No llovió y todo salió como se esperaba. Al final Olivares agradeció de nuevo a todos la acogida que recibe la iniciativa, recordó la labor que realizan a favor de los niños con cáncer.

Y el final sorpresa llegó a modo de baile de las tropas imperiales al ritmo de 'Happy' de Pharrel Williams. Un final feliz.