Diario Sur

El limpiabotas del Café Central podrá seguir con su actividad, pero en otro sitio

El limpiabotas del Café Central podrá seguir con su actividad, pero en otro sitio
  • El Ayuntamiento no denuncia a Javier Castaño y le permite seguir abrillantando el calzado de sus clientes, aunque le recomienda que cambie su ubicación para no "obstaculizar el paso"

Después de la tempestad siempre llega la calma. En el caso de Javier Castaño, el limpiabotas tuitero más famoso de Málaga (@limpiabotas_es), todo se ha quedado en un buen susto que parece vislumbrar una solución rápida: "He visto una buena voluntad de arreglar el asunto. Por eso estoy tranquilo", indicó a SUR Castaño tras una reunión mantenida esta misma mañana en la Jefatura de la Policía Local. Finalmente este asturiano, delineante y diseñador de profesión, podrá seguir abrillantando el calzado de sus clientes dentro de la terraza acotada del Café Central, donde trabaja desde hace ya tres años con el visto bueno del propitario, Rafael Padros. El Ayuntamiento asegura no haberlo denunciado y ya le ha comunicado que puede continuar con su actividad aunque, eso sí, le recomienda otra ubicación para su puesto -que consiste en una tarima donde se sientan los clientes y una silla- a fin de no "obstaculizar el paso".

El embrollo comenzó ayer cuando el protagonista de esta historia compartía en Twitter la siguiente frase: "Estimada clientela: Ceso mi actividad como limpiabotas, hasta nuevo aviso, por denuncia de la #PoliciaLocal de @Malaga". Según explicó Castaño a SUR dos agentes locales vestidos de paisano se acercaron a él para requerirle una documentación en regla de la que carece -y que ha solicitado en dos ocasiones sin éxito- y, al no tenerla, le invitaron a recoger su puesto.

"Nunca hubo multa"

"Se trata de una situación atípica la que hemos tenido con este limpiabotas", reconoce Julio Andrade, concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Málaga. Según explica el edil, la suya es una profesión que no está regulada pero que se contempla dentro de la modificación que impulsan en la actualidad de la ordenanza municipal. "Al tener el respaldo del propietario del Café Central y no ser una actividad ruidosa, ni molesta se le ha comunicado que puede continuar sin problemas", dice Andrade quien insiste en que nunca se abrió ningún expediente sancionador o multa. "Ni siquiera se abrió un acta. Tan solo se le requirió la documentación de la actividad y se hizo un informe de la intervención policial en el que se recomienda que modifique su ubicación dentro del la cafetería al dificultar el tránsito", matiza el concejal.

Javier Castaño, por su parte, ya ha pensado en un posible sitio: El Pasaje de Chinitas, siempre al amparo de la popular cafetería. "Ahora tengo que reestructurar el espacio. Ver dónde pongo mi puesto de tal forma que no moleste al paso y que los clientes estén cómodos mientras yo trabajo", explica. Mientras tanto el limpiabotas no trabaja desde la tarima donde atiende a los clientes habitualmente. Sigue su labor con una "caja pequeña" pero espera poder volver a la normalidad cuanto antes. También espera que, después del revuelo suscitado, pueda regularizar de una vez por todas su actividad.