«Es un error intentar hacer un sistema educativo cómodo para los niños»

El doctor Francisco Kovacs.
El doctor Francisco Kovacs. / Ñito Salas
  • Francisco Kovacs, médico y especialista en técnicas de educación temprana: «Hijos mejor educados, adultos más felices», resume la filosofía de este investigador que aboga por la disciplina y el esfuerzo de los escolares

Doctor y especialista en temas educativos, Francisco Kovacs conoce en primera persona la importancia de estimular a los niños desde edades tempranas: a los 10 años ya ofrecía conciertos con orquesta y con 19 terminó Medicina. Desde una fundación promueve la investigación médica, pero aborda con pasión de los temas educativos. El miércoles, en un acto organizado por los Colegios Attendis Sierra Blanca y Attendis El Romeral, lo demostró en su charla en el auditorio Edgar Neville de la Diputación de Málaga.

–En su conferencia habló sobre educación y felicidad, ¿qué relación hay entre ambas?

–La felicidad es una percepción cerebral que sólo se da cuando la educación permite que eso exista. De cómo eduquemos a los niños hoy en día dependerá que de mayores sean adultos frustrados y descontentos con ellos mismos o personas felices. De alguna forma, casi ningún sistema garantiza al cien por cien el éxito, pero desde luego la falta de sistema garantiza al cien por cien el fracaso.

–¿Cómo puede incidir la estimulación temprana en el futuro éxito profesional o personal?

–Desde el punto de vista biológico la facilidad para establecer nuevas conexiones cerebrales no es constante a lo largo de la vida, sino que cuanto más joven es el niño más fácilmente se establecen esas conexiones. Hay multitud de ejemplos que lo hacen evidente: un niño aprende más rápido que un adulto a esquiar, o a la hora de hablar idiomas, o tocar un instrumento. La estimulación temprana comienza en el día 0 y a partir de 7 a 10 años será cada vez más difícil de establecerla.

–¿Qué tipo de estímulos considera más adecuados para esta educación temprana?

–Los humanos estamos diseñados para aprender por observación e imitación. Los niños, desde que nacen, observan el entorno, exploran. Un programa de estimulación lo que hace es asegurar que en el entorno del niño hay suficientes elementos como para estimularle, interesarle y hacerle atractivo lo que para él es útil. El tipo de elementos de un niño de 6 meses no serán los mismos que para un niño de 7 años. Pero a partir de un momento en que tiene la estructura biológica suficiente para captar un estímulo y procesarlo no hay por qué esperar, cuanto antes mejor.

–Pero el desarrollo curricular lleva unas pautas, un calendario...

–Lo ideal es que el calendario educativo del niño se establezca en función del calendario biológico de su desarrollo, de tal manera que hacia los dos años empezara a aprender a leer, o a practicar deportes tan pronto como pueda, familiarizarse con el arte, la música, etc. El calendario de maduración es variable de un niño a otro, lo ideal sería que el calendario educativo se adapte al niño y no que al niño, por haber nacido en un año determinado, se le imponga ir a una clase o a otra.

–¿Hay relación entre estimulación temprana y superdotados?

–Pueden tenerla en la práctica, pero superdotación es eso, una persona con unos dones especiales, de manera que con un estímulo mínimo florece maravillosamente. La estimulación temprana pretende ser un sistema educativo sistemático para que todos los niños den de sí lo mejor que puedan, pero no es algo excepcional, sino sistemático. Un superdotado en un sistema, a mi manera de ver, frustrante como el actual resulta un problema para el sistema, porque demuestra que no todos los niños son producidos en serie.

–Para quién cree que es más frustrante el sistema educativo?

–Para los que lo pagamos, que somos la sociedad. Cuando cada año vemos el informe Pisa, eso incita a emigrar. Creo que la inversión más importante de la sociedad no es la sanidad ni la investigación, sino la educación. Lo que va a determinar qué será España dentro de 30 años no va a depender de la voluntad de la señora Merkel, ni de la prima de riesgo, va a depender del nivel educativo de nuestros futuros adultos que hoy día son niños.

–En su opinión, ¿qué debería ser prioritario en el sistema educativo?

–La prioridad no es la comodidad de los padres, no es la retribución de los maestros, lo fundamental es el interés, ni siquiera del niño, sino del futuro adulto que saldrá a raíz de este niño. No se trata de hacer un sistema educativo cómodo para los niños, sino que sea fundamental para que los futuros adultos sepan cómo desarrollarse en un entorno variable, cómo contribuir a su propio progreso y al de su sociedad, cómo comportarse de una forma digna a lo largo de su vida. Si eso a principio requiere disciplina y esfuerzo, bienvenido sea. Si eso requiere maestros vocacionales que no piensen sólo en su comodidad o en sus ventajas sindicales, es que así tiene que ser.