El catedrático y vicepresidente de Momo Pocket, en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática
El catedrático y vicepresidente de Momo Pocket, en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática / FERNANDO GONZÁLEZ

«La tendencia será el dinero electrónico en el móvil, que nos simplifica la vida»

  • Rafael Morales. Impulsor de Momo Pocket, primer medio de pago por móvil

  • La aplicación desarrollada por este catedrático y su equipo suma 40.000 usuarios y prepara el salto fuera de Málaga

Su labor como vicerrector de Infraestructuras (2004-2012) fue clave para convertir un erial en un campus con perfil tecnológico. Catedrático de Lenguajes Informáticos y de la Computación, es un bicho raro universitario con un pie en la docencia y otro en la empresa. Momo Pocket, un sistema pionero en España de pago por móvil, suma ya 40.000 usuarios y 300 comercios malagueños que dan este servicio. Tras un año, ya tiene todos los permisos del Banco de España para operar como entidad nacional de dinero electrónico.

Momo Pocket no es su primera aventura. ¿Es cierto que al huerto empresarial le llevaron dos antiguos alumnos?

Así es. Jesús Pedrero y Manuel Cruces, que siguen conmigo. Habían terminado y decidieron independizarse después de trabajar para una empresa. Se crea Ticket como consultora con la idea de hacer desarrollos software, pero había otra más potente: SMS pack, para el pago de parking con móvil gracias a los SMS. Era 2008 y la cuestión era pagar por tiempo real. Se hicieron incluso unos prototipos pero llegaron los teléfonos inteligentes, y entonces ya se podía tener interacción gracias al acceso a Internet. Ahora ya se puede pagar todo - teatros, menús, comercios...- al tener la aplicación en el servidor y en el cliente. El desarrollo de Momo Pocket estuvo listo en 2012.

¿Las barreras del Banco de España han sido mayores que las tecnológicas?

El nivel de nuestro equipo es máximo. En el ámbito administrativo, al manejar dinero de clientes, el Banco de España exige lógicamente unas garantías y unas condiciones que nos han ido planteando a medida que avanzaba el proyecto.

En cierta forma, con vosotros ha experimentado también el Banco de España.

Pues sí. El regulador ya tenía reconocidas algunas entidades de dinero electrónico pero vinculadas a la banca convencional, pero nosotros veníamos de fuera del sistema financiero.

¿A qué puerta llaman?

No sé exactamente si es Intervención. El caso es que el proceso tecnológico ha sido simultáneo con los trámites del Banco de España, que nos autorizó sólo inicialmente dentro del ámbito de Málaga capital. Tenemos en la empresa una persona dedicada a la relación con el Banco de España, al que facilitamos toda la información.

¿Se sienten en tierra de gigantes?

Nos vemos muy pequeños y abrumados por los volúmenes de dinero que se dice que han puesto las grandes entidades en estos proyectos. Nosotros, a base de mucho trabajo y de menos dinero, hemos conseguido igual o mejor calidad y poner un producto malagueño en el mercado.

¿Cuántos son en la empresa?

Ahora ocho. Empezamos tres personas de la Escuela de Informática, después dos más y una tercera procedente del máster en Informática aplicado a tecnologías móviles que dirijo. Luego hay una pata financiera, profesionales que han decidido apostar por este proyecto.

¿Fueron ellos los que se acercaron?

Sí.

Parece claro que el mundo del dinero es el que mejor intuye cuál será el futuro.

Pienso que sí. Nos ha hecho ilusión que estos profesionales se unan con total entrega y dedicación. Estas personas se han implicado al máximo, y también tenemos personas del ámbito del márketing.

¿Los servidores con los que trabajan están en España?

Están en empresas que están en España y con las que trabajan grandes entidades financieras. En esto no escatimamos en dinero, porque no es un gasto, es invertir en seguridad y confianza en el usuario y sus datos se procesan con total confidencialidad.

¿Para cuando las tarjetas de plástico como algo desfasado?

Seguirán. Pienso que el ciudadano no renuncia a ningún medio, pero la tendencia será el dinero electrónico. Si hay algo que ya no nos olvidamos al salir de casa es el móvil y ahí tienes el servicio del dinero electrónico. Esto te simplifica la vida.

¿Por qué es vicepresidente y no presidente de Momo Pocket?

Bueno, porque una vez superado el desarrollo tecnológico esto es una actividad más ligada al sector financiero y a la economía y soy consciente de mis limitaciones en ese terreno. Nunca pensé que me iba a embarcar. El presidente es Ramón Martín, antiguo consejero delegado de una entidad financiera. Socios míos entraron en contacto con él por otros desarrollos a medida y el proyecto Momo Pocket despertó su interés.

¿Nacieron con subvenciones?

Como Ticteck, sí, pero Momo Pocket no. Hemos ido a pelo, pero estamos abiertos a inversionistas, a grupos que quieran participar, a fondos de inversión o a personas con capacidad económica.

¿El desarrollo entonces, es ya sobre todo comercial?

Así es, pero fundar una entidad electrónica requiere de un márketing innovador y en eso estamos.

Y que despeje tanta desconfianza respecto a la seguridad de transacciones por Internet.

En Málaga, después de un año, las incidencias son irrelevantes. Unas 40.000 personas utilizan este sistema con una media de diez operaciones. La cantidad de dinero que cada uno recarga es libre.

¿Cuáles son los próximos pasos en el plan de negocio?

Estamos cerrando acuerdos y el plan de negocio lo vamos revisando cada pocos meses. En diciembre queremos hacer acciones fuera de Málaga, en grandes capitales antes de la campaña de Navidad. Málaga es una de las ciudades más abiertas a cambios tecnológicos, pero de siempre. Como anécdota recuerdo que fue el primer sitio en España donde un delegado de Telefónica comercializó el servicio de contestador.

¿Cómo llegaron al convenio con McDonald's a nivel nacional? ¿El perfil que buscan es gente joven, con poco dinero y usuarios intensos de móvil?

El origen del proyecto era mover cantidades de dinero no muy grandes, pero hemos visto que hay un público muy importante a partir de 30 o 35 años con alta capacidad de compra y decidimos abrirnos a todos los campos. Nuestro movimiento inicial era ir de forma moderada, empezamos con los McDonald's de Málaga, pero fueron ellos los que nos animaron para todos sus centros de España.

¿Y con exclusividad?

No. A nosotros nos interesa mantener nuestra independencia respecto a operadoras de telefonía y entidades financieras y comercios. Así podremos abrirnos a todos los clientes y prestarles el mejor servicio.

¿Les preocupa un éxito demasiado rápido?

Sí, nuestro plan de negocio busca un equilibrio entre ir expandiéndonos sin morir de éxito y no tan lentos que otros nos quiten mercado. Estamos abiertos a acuerdos con todo tipo de agentes pero manteniendo nuestra línea de servicios.

¿El pago con móvil está extendido en entornos tecnológicos como Silicon Valley?

Lo desconozco, pero sí sé por conocimiento directo que en la zona Boston-Cambridge, en el Instituto Tecnológico de Masachusetts, en el MIT, donde nos felicitaron por el nuestro se han creado desarrollos para empresas. La cadena Starbucks, por ejemplo, tiene una aplicación de pago por móvil pero encorsetada a su ámbito.

La geolocalización les permite muchas posibilidades para actuar a nivel comercial.

Con todos los comercios y empresas asociadas se acuerdan campañas y promociones orientadas a los usuarios, en una hora y un lugar y dan buen resultado.

Usted dirige un máster en Informática aplicada las telecomunicaciones móviles. ¿Lo hay en muchas universidades?

Es el único con estas características, está patrocinado desde hace 12 años por la fundación Vodafone y no hay otro que garantice 12 meses de prácticas remuneradas con mil euros mensuales. Ya han pasado por él unas 300 personas y muchos se marchan fuera, como una chica ahora que se va a Australia.

Perfiles de profesores y empresarios no debe haber muchos.

La verdad es que somos pocos. Como catedrático estoy en la mejor posición, pero tengo esas otras inquietudes que me llenan.

¿Se ve un bicho raro?

En cierto modo, sí, pero en otros países esta situación es más frecuente. Hacen desarrollos que luego aplican a empresas.

¿Quién le 'engañó' en su día para ser vicerrector?

La rectora Adelaida de la Calle. Me dijo que había pensado en mí para desarrollar el campus. Sólo le dije: Adelaida, tenemos que hacer todo el esfuerzo para desarrollar eso. Y ella se comprometió.

¿Y con qué se encontró?

Un erial de 1,2 millones de metros. Definimos entonces un plan en fases para urbanizar y que fuera habitable, con árboles y jardines. Creo que los hice habitables. Y en cuanto a centros, esta escuela es la mejor de Andalucía. Permitió un salto a los centros de Peritos e Industriales. Me encontré con proyectos de Comercio y Gestión y de Ciencias Sociales. También se acordó con el PTA que una parte de los terrenos de la ampliación del campus estuvieran vinculados a él, más de investigación y de transferencia, que hubiera esa continuidad incluso con proximidad física.

¿Cual es la mayor debilidad de la Universidad?

Una pregunta muy complicada. Pienso que el mayor reto es conseguir estimular a los estudiantes para que su prioridad sea el estudio. Así lo era para mí, pero ahora lo es, yo diría que en igualdad con otras cuestiones. Cuando el estudiante se da cuenta de que tiene que exigirse al máximo, ahí empieza a subir y cuando se llega a eso, se puede permitir incluso rebajar la dedicación para ocuparse de otros ámbitos.

Los alumnos examinan a los profesores. ¿Qué nota le ponen ?

Digamos que media alta. El año pasado, sin que suene a falsa modestia, al terminar el curso los alumnos me aplaudieron. Eso no es frecuente y es algo que te llena.

¿Cuántos alumnos habrán pasado por sus clases?

Uy, llevo desde el año 1978, primero en institutos y desde 1987 solo universidad. En 36 años, calculo que más de diez mil personas.