Diario Sur

El canguro atacado en el Parque del Oeste puede volver con sus compañeros en breve

Jumpy comienza a dar sus primeros pasos
/ Álvaro Cabrera
  • Jumpy Junior, que así se llama este marsupial, ha comenzado un tratamiento de fisioterapia para mantener la movilidad en tanto que se recupera totalmente

Perseguido y golpeado con una piedra. Con un impacto cruel, unos vándalos rompieron la tibia y el peroné de uno de los graciosos canguros que tienen el Parque del Oeste de la capital por casa. Como una pedrada calló también sobre la actualidad hace ya un mes. Un maltrato gratuito contra un animal indefenso. Operado de urgencia tras el ataque, este ejemplar de wallabi de Bennet sufre una rotura de tibia y peroné. Todo ocurrió de noche "perseguido y maltratado" por alguien que entró en el espacio reservado para los animales, según relataban los veterinarios del parque a este periódico ese mismo día.

Hoy, un mes después, Jumpy Junior -que así se llama- aún no salta, pero utiliza su pata entablillada como apoyo, explican fuentes del Parque. Una buena noticia. La fractura, en el tercio medio de la extremidad posterior derecha, necesitó de una compleja intervención y aún tiene una herida por cicatrizar. Con una evolución favorable, el animal tiene unas placas que sueldan los huesos fracturados, y que "aún están a la vista". Por ello, y para evitar que la herida se infecte, Jumpy sigue en un recinto apartado. "Si su evolución continúa así, en breve podrá volver con sus compañeros, pero siempre que no se ponga en riesgo su recuperación", matizan sus cuidadores.

El veterinario Juan José Castillo, que está atendiendo al animal desde el primer momento, explicaba en su momento a este periódico que el estrés que sufre el wallabi era otro de sus problemas fundamentales. Pero desde ayer, por ejemplo, un equipo de fisioterapia trabaja con Jumpy Junior para que, hasta que vuelva a andar, mantenga la movilidad del músculo.

Jumpy comienza a dar sus primeros pasos

Jumpy pertenece a una pequeña colonia que se introdujo en el parque malagueño en 2011. Desde entonces, su presencia ha aumentado notablemente y ya se contabilizan tres hembras y cuatro machos. De hecho, Jumpy Junior pertenece a una segunda generación, hijo de Jumpy Senior.

Tras analizar las imágenes de las cámaras, la Policía "desgraciadamente no ha podido identificar a los presuntos agresores", añaden fuentes del Parque. Tan sólo se observa cómo tres personas entraban en el espacio reservado de los marsupiales, concretamente a las 23.37 horas, "antes del cierre de las instalaciones", matizan. El Ayuntamiento ya ha anunciado que instalará sensores de movimiento para evitar nuevas agresiones nocturnas. Del mismo modo, se mejorará el posicionamiento de las cámaras ya existentes ampliando el ángulo de grabación en algunos casos. Cualquier cosa para que Jumpy, haciendo honor a su nombre, pueda saltar sin miedo otra vez.