Familias pasan meses sin recibir la factura del agua por los continuos cambios de Emasa

Hay viviendas a las que no se cobra desde marzo.
Hay viviendas a las que no se cobra desde marzo. / SUR
  • La sucesión de medidas correctoras para mitigar los efectos de las nuevas tarifas provoca fallos en el programa informático que gestiona los recibos

A base de continuas e improvisadas rectificaciones, el Ayuntamiento ha conseguido mitigar en los últimos meses la subida del agua sufrida en un tercio de hogares de Málaga por la aplicación de la nueva factura por habitante, pero lo ha hecho también a costa de modificar una y otra vez el sistema informático que utiliza Emasa para emitir los recibos. Una sucesión de correcciones que, unidas a la actualización de los datos del padrón que se han ido realizando, ha traído de cabeza al personal de administración y del departamento comercial de la empresa municipal de aguas y que han desembocado en errores a la hora de cobrar a los ciudadanos. Así, se han dado casos de usuarios a los que no se les está aplicando la bonificación pese a situarse por debajo de los 133 litros por persona y día e incluso los de otras familias que llevan meses sin que les llegue el recibo. Según ha podido constatar este periódico, hay viviendas a los que no se les ha cobrado nada desde marzo.

Desde la oficina de atención ciudadana reconocen que debido a los cambios introducidos en el sistema informático se han producido demoras en bastantes facturas, aunque poco a poco se van corrigiendo. En Emasa no cuantifican el número de abonados que por esta circunstancia no están al día actualmente o no lo han estado en los últimos meses, pero sí que admiten que entre los 220.000 recibos que se emiten cada dos meses es «comprensible» que se produzcan fallos en el sistema hasta que la nueva tarificación esté plenamente consolidada. Para el concejal de Medio Ambiente, Raúl Jiménez, se trata de «casos muy puntuales que pueden ocurrir entre las miles de facturas debido a los reajustes que se han ido acometiendo». «Han surgido problemas informáticos, pero se han ido resolviendo», apunta el edil.

Viviendas sin contador

A los afectados no les habrá llegado el recibo, pero en ningún caso se libran de pasar por caja. Eso sí, al menos no tienen que abonar de golpe las facturas pendientes, ya que ese recargo se ejecuta de forma fraccionada en los dos pagos siguientes. Aunque entre los usuarios a los que les falta algún recibo por pagar hay abonados con contadores individuales, las mayores incidencias se han registrado en edificios con contadores comunitarios debido a que de los 3.300 inmuebles de estas características que hay en la ciudad aún quedan 1.300 que siguen sin concretar el número de inquilinos que residen en cada vivienda. Pese a todo, desde la empresa municipal insisten en que las demoras no tienen mayores consecuencias y que en el peor de los casos se han saltado dos periodos sin facturar.

Donde sí que se han solventado los problemas ha sido en las 300 comunidades de propietarios que ni siquiera disponen de contador (se trata de viviendas muy antiguas en las que no es posible su instalación) y que tenían contratada una tarifa plana de 30 metros cúbicos bimensuales por casa. Al empezar a cobrarse en función del número de habitantes y no del consumo por domicilio, Emasa no tenía capacidad para saber cuánto gastaba cada usuario, por lo que se han dejado de emitir hasta tres facturas. Finalmente, la solución que se ha adoptado ha sido cobrarles como si en cada hogar residieran cuatro personas.