Sobre una rueda en Canadá

El malagueño Pablo Rodríguez participando en la categoría Flatland avanzado.
El malagueño Pablo Rodríguez participando en la categoría Flatland avanzado. / Youtube
  • El malagueño Pablo Rodríguez Codes participa estos días en el Campeonato Mundial de Monociclismo que reúne a más de 1.500 aficionados en Montreal. “Es una pasada vivir esta experiencia sin sentirte extraño, sin que te confundan con alguien del circo, como pasa en Málaga o en España”

Una imagen en negro es lo único que llega desde Montreal (Canadá). “Hola, hola, ¿nos ves?”. La conexión vía Skype empieza con problemas que se solucionan al instante: Pronto aparece en la pantalla sonriente Pablo Rodríguez Codes, hijo del humorista gráfico de SUR Ángel Idígoras, junto a su amigo madrileño Javier Truquelos. Allí son las 16.00 horas de la tarde, las 22.00 horas en España. Hablan desde su alojamiento canadiende, una clase de una universidad convertida en habitación temporal -en el College de Maisonneuve- en la que conviven con una veintena de jóvenes procedentes de los cinco continentes. “Aquí hay gente de Alemania, Francia, Japón, Estados Unidos o incluso Nueva Zelanda. Esto es una pasada, una experiencia única”, coinciden ambos al preguntarles por el Campeonato y Convención de Monociclistas organizado por la Federación Internacional de Monocilismo (Unicon 17) en la que participan estos días. “Es muy gratificante que no te vean como un bicho raro o que te confundan con uno del circo como pasa en España o en Málaga. Aquí vives tu pasión como algo normal y además tienes la oportunidad de aprender de los mejores monociclistas del mundo", explican.

El evento, una especie de Juegos Olímpicos del Monociclismo que reúne cada dos años a unos 1.500 aficionados, arrancó su edición número 17 el 30 de julio y terminará el próximo 10 de agosto después de once intensos días de actividades y competiciones. El desayuno se sirve de 7.00 a 9.00 horas de la mañana -demasiado temprano para Pablo, según explica a SUR- y después arranca el apretado programa de competición y actividades lúdicas. “Hay una treintena de categorías de competición y tu eliges las que quieres ver porque se solapan unas con otras”, explica el malagueño de 18 años. “Hay batallas de trucos, saltos de altura, baloncesto, trial, estilo libre, etc”. También destacan las modalidades de hockey, slalom, marathon o carreras de 800, 400 o 100 metros. Las dos disciplinas en las que compite Pablo son Flatland avanzado, que consiste en enfrentamientos en forma de batallas, y X-style, una disciplina que se ha introducido por primera vez en esta edición del Unicon después de haberse probado con éxito en otros campeonatos. Es una especie de prueba de estilo libre. En la primera de sus especialidades ya probó suerte y logró clasificarse aunque perdió en la primera batalla (vea el vídeo de la prueba aquí). La competición de la segunda modalidad tendrá lugar el próximo sábado día nueve. Y mientras llega el momento, entrenan, practican nuevos trucos y observan a otros competidores, que son los mejores monociclistas del mundo”.

“Esto es irreal”

Para Pablo los días que está viviendo en Monteral son “irreales”. Apenas puede creerse que duerma o que esté cerca de esos monociclistas que ha visto mil veces admirado en Internet. “Por norma general son muy majos, muy simpáticos”, cuenta. Su amigo Javier Truquelos, al que conoció hace tres años gracias a su afición común por el monociclo, también intenta explicar sus sensaciones en el encuentro: “En la calle te suelen ver como un bicho raro y aquí te sientes integrado, aceptado”. Javier no compite como Pablo. Como él muchos monociclistas acuden a Montreal con el objetivo de intercambiar habilidades sobre una rueda y para aprender de los grandes maestros en esto del monociclismo. Pablo ni siquiera sabe qué reciben los ganadores de cada competición: “Un trofeo supongo, no sé... yo vengo a aprender y convivir; ganar, es secundario”, confiesa.

Aunque al principio no sabían si anunciarlo o no finalmente se deciden a informar a SUR de lo que para ellos es un notición: "El próximo Unicon -se celebra cada dos años- se celebrará en España, en el País Vasco", dicen encantados.

Después de la competición Pablo se embarcará en una gira turística junto a varios amigos monociclistas por Canadá y Estados Unidos antes de regresar a España y comenzar sus estudios de Bellas Artes en la Universidad de Málaga. El joven, que despunta ya como artista, también destaca en otra de sus grandes pasiones: el monociclismo.