Zuckerberg por fin da la cara

El fundador de la red social no logra aplacar la ira de los usuarios al reconocer, cinco días después, que se «han cometido errores»

MERCEDES GALLEGO NUEVA YORK.

El arrepentimiento público y los actos de contrición son parte 'sine qua non' de la idiosincrasia estadounidense para frenar la indignación de las masas. En los cinco días que le llevó a Mark Zuckerberg dar la cara en su página de Facebook, el escándalo de haber dejado a Cambridge Analytica (CA) manipular los datos de sus usuarios fue creciendo hasta convertirse en 'tsunami'. La foto familiar en la que horneaba galletitas judías con su esposa asiática se convirtió durante todos esos días en blanco de la furia popular, que estalló con la campaña #deletefacebook. Ayer, el «hemos cometido errores» que colgó en su muro de las lamentaciones podía ser parte de una larga disculpa, pero a estas alturas se quedó corta.

«Le cogeremos», prometió el senador Joe Manchin. El personal de Facebook se pasó todo el día al teléfono en conversaciones con el Comité de Inteligencia del Senado sin que amainase la tormenta. Por el contrario, el tono pasó de la condescendencia a la amenaza: «Debe una explicación al público estadounidense. Si no oímos nada de él tendremos que intervenir», advirtió el vicepresidente de ese comité, senador Mike Warner, ante las cámaras de televisión. Poco después la cara sonriente del matrimonio Zuckerberg horneando galletas dejó paso a un atormentado consejero delegado que dice haber estado tratando de entender «exactamente lo que ha pasado» para evitar que vuelva a ocurrir. «Tenemos la responsabilidad de proteger vuestra información y si no podemos hacerlo no merecemos serviros».

Su campaña para frenar la hemorragia de confianza continuó con una entrevista en la CNN, en la que repitió las medidas que Facebook ha tomado a lo largo de los años para seguir protegiendo «a nuestra comunidad». El próximo mes aparecerá también en la página una nueva herramienta que, según Zuckerberg, permitirá a los usuarios entender qué aplicaciones están utilizando su información y revocarles el permiso que hayan obtenido.

La primera denuncia

No parece que vaya a ser suficiente. Facebook ha sido, «como mínimo, lento en reaccionar», le acusó el senador Warner, y no se refería a estos cinco días de silencio, sino a los tres años transcurridos desde que 'The Guardian' publicó por primera vez que el psicólogo Aleksandr Kogan había compartido con Cambridge Analytica la información de 50 millones de usuarios que había recolectado con una aplicación que ofrecía un test de personalidad. Fue también lento en responder a las acusaciones de que piratas rusos habían utilizado la red para difundir noticias falsas durante la campaña electoral. Y es igual de remolón para un problema que ya preocupa al vicepresidente del Comité de Inteligencia, el de las cuentas falsas «en las que pueden utilizar mi foto para poner en mi boca palabras que no me corresponden».

Más allá de la manipulación sufrida por usuarios ingenuos que consintieron a extraños para utilizar no solo su información sino las de todos sus amigos virtuales, Facebook está recibiendo la descarga de ira de un país que no supera la idea de haber elegido a Donald Trump. Facebook fue el instrumento de Cambridge Analytica para encontrar a aquellos resentidos con el sistema a los que podía llegar el mensaje de Trump, hilado a la medida de sus frustraciones.

En la segunda parte del vídeo que grabó clandestinamente el Canal 4 británico para destapar las mañas de la empresa, su jefe ejecutivo Alexander Nix -despedido fulminantemente- aseguraba que se había reunido «muchas veces» con Trump. «Nosotros hicimos toda la investigación (de la campaña), los datos, los análisis y definimos los blancos (a los que apuntar)», presume. Con ellos Donald Trump logró hacerse con el puñado de votos extra que necesitaba en varios Estados clave para ganar el colegio electoral, a pesar de perder el voto popular. «Eso es por los datos que conseguimos y la investigación que hicimos. Si diste los mítines en los sitios correctos, movilizaste a más gente en esos Estados clave el día de las elecciones. Así es como se gana».

Eso lo sabía Steve Bannon, arquitecto electoral de Trump y fundador de Breitbart News, plataforma mediática de la Alt Right, que primero experimentó con el 'brexit'. Convenció al multimillonario Robert Mercer, genio de la Inteligencia artificial y amigo de Nigel Farage, para invertir en Cambridge Analytica, que prometía utilizar técnicas militares de «guerra psicológica». La prueba del 'brexit' fue un éxito y preludio de las elecciones estadounidenses. Los candidatos que quisieran donaciones de Mercer tenían que contratar a CA, que luego invirtió en Trump toda la información que recogió con Ben Carson y Ted Cruz.

Alertado en 2015 del uso que esta empresa estaba dando a la información de sus usuarios, Facebook le hizo firmar que desecharía todos esos datos, pero no lo verificó. Jared Kushner, el yerno del presidente que junto con Bannon supervisó las relaciones con la empresa, asegura ahora que no utilizaron su ayuda. De ello tomarán nota las autoridades en las investigaciones que se han iniciado, y los tribunales para la demanda colectiva contra Facebook que ya se ha interpuesto en un juzgado de California.

Los legisladores advierten de que Facebook fue eximido legalmente de muchas de las exigencias electorales que se imponen a otros medios porque aseguraba no poder manejar a sus usuarios. Eso queda ya descartado y con ello se abre la puerta a nuevas regulaciones.

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