Los yihadistas extranjeros se quedan solos en la defensa de Raqqa

MIKEL AYESTARAN

jerusalén. Después de 48 horas de negociaciones y de la rendición de 275 combatientes del grupo yihadista Estado Islámico (EI), incluidos sus familiares, la batalla para liberar Raqqa entró en su «fase final», anunciaron las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), coalición de milicias liderada por los kurdos que cuenta con el apoyo de Estados Unidos. La mediación de las tribus locales permitió la rendición de estos yihadistas sirios, no extranjeros, que abandonaron la ciudad en autobuses junto a un grupo de 400 civiles, sus escudos humanos y a los que no liberarán hasta que lleguen a su destino, una zona no especificada que permanecería bajo control del EI.

La coalición que lidera EE UU no vio con buenos ojos este acuerdo, pero sus aliados kurdos y árabes lo defendieron como la mejor solución para proteger a los civiles antes de lanzar el asalto que ponga punto y final a cuatro meses de ofensiva que ha dejado la ciudad reducida a escombros.

Las FDS controlan el 90% de Raqqa, desde 2014 capital del EI en Siria y cuya pérdida supone un golpe casi definitivo al califato. El EI está roto interiormente y el último ejemplo de su división ha sido este pacto, por el que solo los yihadistas sirios han podido ser evacuados, mientras que los extranjeros, que llegaron por miles al califato atraídos por la llamada a la guerra santa del califa Ibrahim, han sido excluidos de cualquier negociación y serán quienes combatan hasta el final.

«La batalla continuará hasta que toda la ciudad haya sido limpiada de terroristas que se niegan a rendirse, incluidos los extranjeros», señaló el comunicado difundido por las FDS. Desde la pérdida de Mosul, en julio, el EI encadena derrota tras derrota y al califato apenas le quedan unos pequeños núcleos urbanos en la zona del Valle del Éufrates entre Irak y Siria.

Descontento de EEUU

Tras conocerse la salida del convoy con los yihadistas, el coronel Dillon, portavoz de la coalición internacional formada para combatir al EI, declaró que «no siempre estamos totalmente de acuerdo con nuestros aliados, pero debemos respetar sus soluciones».

EE UU siempre ha sido crítico con las evacuaciones de yihadistas, una práctica que no es nueva en Siria, donde la milicia chií Hezbolá, que combate junto al Ejército sirio, y el EI, llegaron a un acuerdo similar hace un mes para que los seguidores del califa abandonaran la frontera libanesa. Este pacto, que acabó con los yihadistas en autobuses en dirección a Deir Ezzor, en la frontera con Irak, fue censurado tanto por estadounidenses como por las autoridades iraquíes.

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