Washington y Moscú congelan su cumbre

El acercamiento entre los mandatarios de ambos países ha quedado paralizado por el 'caso Skripal'

RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ.

El consejero de política exterior del Kremlin, Yuri Ushakov, anunció ayer que, tras la conversación telefónica que mantuvieron el 20 de marzo los presidentes ruso y estadounidense, Vladímir Putin y Donald Trump, deseaban mantener una cumbre, iniciativa que partió de la parte norteamericana que propuso que el encuentro tuviera lugar en la Casa Blanca. Sin embargo, Ushakov lamentó que, tras el agravamiento de la crisis por el envenenamiento del exagente Serguéi Skripal y su hija, y las mutuas expulsiones de diplomáticos y cierre de consulados en Seattle y San Petersburgo, «ahora resulta complicado plantearse la celebración de una cumbre».

Según el consejero del Kremlin, después de la llamada del 20 de marzo efectuada por Trump para felicitar a Putin por su victoria en las elecciones, no se ha abordado la preparación del encuentro, «no ha habido tiempo ni nadie para discutirlo» y, por lo tanto, no hay fecha ni agenda a tratar.

Yuri Ushakov, no obstante, considera que una nueva reunión entre los dos líderes «es importante y necesaria para ambos países y para la comunidad internacional en su conjunto». Expresó el deseo de que «si todo se desarrolla normalmente, confío en que los americanos no retiren su propuesta de estudiar la posibilidad de llevar a cabo la cumbre» en cuanto las circunstancias lo permitan. La portavoz de la Presidencia norteamericana, Sarah Sanders, dijo ayer que no hay nada nuevo sobre un posible encuentro de Putin y Trump, «no tenemos nada que añadir en este momento».

La primera vez que Putin y Trump se vieron las caras fue a principios de julio del año pasado durante la cumbre del G-20 en la localidad alemana de Hamburgo.

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