La violencia vuelve a Belfast con el ataque de jóvenes a la Policía en zonas nacionalistas

L. GÓMEZ

londres. La Policía de Irlanda del Norte reforzó ayer el número de patrullas operativas en prevención de una segunda noche de disturbios en zonas nacionalistas de Belfast. Grupos de jóvenes prendieron fuego a un edificio desocupado y a varios vehículos privados en protesta por la retirada de maderas y otros materiales de una hoguera prevista de arder anoche. Fue la primera reacción violenta desde que el ayuntamiento de la ciudad aprobó la semana pasada una moción del Sinn Fein que veta las hogueras peligrosas. Los disturbios se extendieron por el centro, el oeste y el sur de Belfast, con pedradas, cócteles molotov y enfrentamientos con agentes del orden.

La reforma municipal prohíbe «hogueras que representan una amenaza a la vida, la propiedad, el medio ambiente» y pueden «incentivar el crimen del odio».

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