Otro viernes negro para Argentina

La depreciación del peso por la compra de dólares se agrava a pesar de la buena disposición del FMI y el apoyo de países como China o EE UU

MARCELA VALENTE UENOS AIRES.

bNi la buena disposición del Fondo Monetario Internacional (FMI) a otorgar un préstamo ni el apoyo de grandes potencias, como China o Estados Unidos, evitaron ayer la aceleración de la crisis financiera argentina que parece no tener freno. Los mercados financieros vivieron otro día tumultuoso ayer, el peor desde que comenzó la crisis cambiaria hace ya dos semanas.

Mientras el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne -recién llegado de su reunión con autoridades del FMI en Washington- se reunía con el presidente Mauricio Macri, el Banco Central tuvo que vender 1.200 millones de dólares de reservas (le quedan 56.322 millones) y aún así no pudo evitar que el dólar siga escalando. De los 2.000 millones de dólares que obtuvo el miércoles como préstamo del Banco de Basilea para fortalecerse ante la demanda, ha vendido ya casi el 70%. La cotización cerró a 23,79 pesos por dólar, después de llegar a 24,50 -antes de que intervenga la autoridad monetaria-. Cada día la devaluación se profundiza. Las versiones acerca de una depreciación mayor como exigencia del FMI para un acuerdo aceleran la crisis. El dólar es la moneda que eligen los argentinos para sus ahorros. Las propiedades se cotizan en dólares.

Las tasas de los interés en pesos, que subieron de 27 a 40% en estas dos semanas para evitar la fuga hacia el dólar, alcanzaron ayer un delirante 96% en el mercado secundario. Así, la incertidumbre y el nerviosismo de los últimos días derivaron en pánico. En los bancos hay temor por lo que llaman el «efecto manada» y buscan tranquilizar a los ahorradores.

Con la subida de tasas, la autoridad monetaria busca desde hace días retener a los tenedores de Letras del Banco Central. Ese instrumento de ahorro en pesos tiene el martes 15 un vencimiento equivalente a 24.300 millones de euros, que podrían ir a buscar refugio en el dólar. En ese caso, la devaluación llegaría a niveles impredecibles. Este panorama muestra que no alcanza el apoyo del gobierno de Estados Unidos, el de China y España a las gestiones del ministro de Macri con Christine Lagarde, directora gerente del FMI, por un eventual acuerdo 'stand by' que aún no tiene un monto definido, pero que -se anticipa a través de versiones extra oficiales- llegaría con fuertes condicionamientos.

El FMI no sólo pretendería un ajuste fiscal severo y rápido -bien distinto al gradual que venía aplicando Macri- sino que podría reclamar una devaluación mayor, reforma laboral, baja en las pensiones y otros recortes que afectarán el sostén político de Macri.

La irrupción inesperada del FMI en el escenario no hizo más que reavivar los peores fantasmas en Argentina que vivió su mayor crisis financiera en 2001 tras un acuerdo con ese organismo.

Las fantasías de un regreso al 2001 -cuando se restringió el acceso de los ahorristas a sus depósitos y la moneda se devaluó fuertemente- se agitaron con la reaparición en escena del exministro de Economía Domingo Cavallo, piloto de aquella tormenta que terminó en naufragio. Cavallo declaró por televisión que el gobierno de Macri necesita un superministro de Economía y no un equipo económico descoordinado como el que tiene ahora. El exfuncionario negó que esté asesorando a Macri -como señalaban persistentes rumores no desmentidos por el gobierno- pero estuvo el jueves en una reunión con otros economistas en el Banco Central.

En 2001, el entonces presidente Fernando De la Rúa (1999-2001) lo convocó para enfrentar una crisis. Pero después de anunciar el conocido 'corralito' para los depósitos terminó alejándose del gobierno en medio de un colapso económico, social y financiero que derivó incluso en la dimisión del propio mandatario.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos