«¡Vete, vete! ¡Ya es suficiente!»

Miles de manifestantes en la capital Harare y en Bulawayo, la segunda ciudad de Zimbabue, solicitaron ayer la dimisión de Robert Mugabe, sometido a arresto en su residencia oficial desde que el pasado miércoles el Ejército diera un golpe de Estado. Al grito de «¡Vete! ¡Vete!», «Ya es suficiente» o «El liderazgo no se transmite sexualmente», las muchedumbres han reclamado pacíficamente la partida tanto del viejo dirigente como de Grace, su mujer y principal aspirante a reemplazarlo hasta que los militares ocuparon los principales centros de poder. Estas concentraciones, insólitas en las historia del país africano, también resultan sorprendentes porque han sido convocadas por la Asociación de Veteranos de la Guerra de Liberación Nacional, un 'lobby' cercano al presidente hasta su caída en desgracia, y escoltadas por tropas del Ejército, otro de los soportes del régimen.

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