Venezuela se enfrenta a su 'día D'

Jóvenes opositores de 'La Resistencia' se enfrentan con la Policía durante una movilización contra la Asamblea Constituyente. :: efe
Jóvenes opositores de 'La Resistencia' se enfrentan con la Policía durante una movilización contra la Asamblea Constituyente. :: efe

Zapatero intenta una desesperada vuelta al diálogo a escasas horas de la elección de la Constituyente

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO LA HABANA.

El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero intentaba ayer 'in extremis' que Nicolás Maduro ofreciera «nuevos gestos» que convencieran a la oposición para retomar el dialogo, de cuya ruptura responsabilizó al Ejecutivo por incumplir los primeros acuerdos. Unacarrera agónica a escasas 24 horas de que hoy abran las urnas para la elección de una nueva Asamblea Nacional Constituyente donde el reto del Gobierno, que al no tener competencia ganará los 545 asambleístas, es que el recuento supere los siete millones de votos que logró el antichavismo en la consulta popular del 16 de julio, por lo que ha pedido que cada elector «lleve 10 más» a las urnas.

El exmandatario español hizo público un comunicado en el que pidió «fijar nuevas reglas y garantías para que la Asamblea Constituyente se comprometa de forma inequívoca con el respeto a los principios de la República, a los poderes constitucionales y al sufragio universal como fuente exclusiva de legitimación del poder».

«El principal responsable es el Gobierno, a él apelo para que la facilite (la negociación) con nuevos gestos, aunque sin la voluntad y la determinación de la oposición nada será posible», agregó.

Entre los gestos no cabe esperar la suspensión de la consulta electoral que pide la oposición y gran parte de la comunidad internacional porque, según sus críticos, la nueva Constituyente otorgará al sucesor de Hugo Chávez poderes ilimitados para reformar el Estado, la Carta Magna y la legislación y así podrá «consolidar la dictadura». Zapatero aspira a que Maduro se comprometa a respetar los «principios de la República, a los poderes constitucionales y al sufragio universal como fuente exclusiva de legitimación del poder».

A las «horas transcendentales» que según Zapatero «deben transcurrir en paz» tras el compromiso reciente de oficialismo y oposición se llegó después de que colapsara la economía del rico país petrolero y primera reserva mundial de gas.

Los venezolanos que pensaban que vivían sobre un surtidor de riqueza se encontraron que empezaron a pasar hambre y a sufrir la escasez de medicamentos. Los críticos lo atribuyen al despilfarro de recursos naturales.

La situación empeoró tras la muerte de Chávez, en 2013, a la que sucedió una progresiva caída de los precios internacionales del crudo. El gobierno de Maduro estableció un estricto control de cambios, pero no logró contener la inflación, la mayor del mundo, en el 700 %.

En paralelo aumentó la crisis política, que tuvo el punto de inflexión en marzo pasado, cuando el Tribunal Supremo declaró ilegítima a la mayoritariamente opositora Asamblea Nacional (AN).

Oposición dividida

Y entonces comenzaron las protestas que se recrudecieron cuando, en mayo, Maduro propuso la nueva Constituyente sin haber convocado primero a un referendo aprobatorio. Están a punto de cumplirse cuatro meses de protestas, en las que han muerto 109 personas.

El Gobierno denuncia que existe un proceso desestabilizador en América Latina y, más concretamente en Venezuela, porque Estados Unidos quiere «apoderarse de su petróleo», según dice un observador cubano.

La oposición está dividida y es parte de su problema histórico. Dentro y fuera del país, el foco está en Leopoldo López. María Corina Machado, defensora como él de 'La Salida', critica que los dirigentes chavistas «no quisieron hacer el revocatorio, desautorizaron la AN y ahora quieren imponer una nueva constitución». «En la practica es presentarle al país solo dos opciones: o sumisión o violencia», añadió.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) mantiene la campaña de presión callejera confiada de que dará frutos. Desde el viernes convocaron a bloquear las calles del este de Caracas, aunque luego cambiaron de estrategia y pidieron que no se manifiesten y solo custodien cerca de sus domicilios las barricadas que cortan el tráfico. Las intrucciones son que si llegan los antidisturbios o los paramilitares deben correr a refugiarse en sus casas para evitar ser detenidos y condenados hasta con 10 años de prisión.

A la espera de la apertura de los colegios, la tensión crecía. La AN pidió a los gobiernos extranjeros no reconocer el resultado. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, dijo que la «Asamblea Constituyente tiene un origen espurio y por consiguiente sus resultados tampoco podremos reconocerlos».

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