Veinte años de 'paz'

Un agente de policía ante el palacio de Stormont. :: Peter Muhly / afp/
Un agente de policía ante el palacio de Stormont. :: Peter Muhly / afp

ÍÑIGO GURRUCHAGA CARRICKFERGUS.

Jarrea sobre las calles, es jueves y David Hilditch, diputado autonómico desde 1998, tendría que estar a esta hora de la mañana en la Asamblea o en camino hacia el portentoso edificio que la aloja en Stormont. Dimensiones imperiales, piedra blanca de Portland, en su fachada seis columnas como condados tiene Irlanda del Norte, la estatua de 'Britannia' con su tridente sobre el frontón. Pero no hay Asamblea ni Gobierno autonómico desde hace más de un año, así que Hildich, de 55 años, está en su oficina de Carrickfergus, a pocos metros del castillo construido durante la invasión normanda, al final del siglo XII. Hilditch votó 'no' al Acuerdo de Belfast, que diseñó las instituciones, en el referéndum de 1998. En esta comarca, Antrim Este, todos sus diputados son unionistas probritánicos.

Con una participación que no se ha repetido, 81%, el acuerdo para restaurar la autonomía y crear un Gobierno regional compartido fue apoyado por el 71% de los votantes de Irlanda del Norte y rechazado por el 29%. En el sur, en la república de Éire, la participación fue menor, pero la reforma constitucional prometida en el Acuerdo de Belfast fue respaldada por más del 94% de los votantes.

PARA LA HISTORIA

uEl pacto
Pone las bases para crear un Parlamento autonómico en Irlanda del Norte y para el fin de la violencia en Ulster.
uLos firmantes
El Gobierno británico de Tony Blair y el irlandés de Bertie Ahern. El acuerdo se firmó en Belfast el 10 de abril de 1998, Viernes Santo, y fue aceptado por la mayoría de los partidos políticos de Irlanda del Norte.

No solo logró en las urnas una legitimidad inédita en la historia política de la isla de Irlanda. El proceso que desembocó en aquel acuerdo, un Viernes Santo, 10 de abril -mañana hará veinte años-, y llevó a la pacificación imperfecta de una región convulsa y a la creación de instituciones mixtas se convirtió en un modelo que políticos en el País Vasco, Oriente Próximo o Colombia han querido imitar.

La negociación del Acuerdo de Viernes Santo no tuvo lugar en el imponente edificio de la Asamblea sino en uno próximo, construido por arquitectos funcionarios en los años sesenta. Jonathan Powell, mano derecha de Tony Blair, lo describe con crudeza: «Paneles de formica astillados o desmoronados, un laberinto de pasillos anónimos y, tras meses se negociación, apestaba a sudor y a comida rancia».

Dos gobiernos

La autonomía comenzó y colapsó. Hubo más negociaciones y más crisis, los partidos de Trimble y Hume se hundieron, el DUP emergió como el más votado, el IRA se desarmó, Paisley y el exlíder del IRA, Martin McGuinness, desplegaron asombrosa armonía como líderes del Ejecutivo compartido... Y en el contexto ya confuso del 'brexit', las instituciones colapsaron de nuevo, en enero de 2017, por iniciativa de Sinn Féin, y el DUP se ha negado a restaurarlas por la exigencia de una ley de promoción del gaélico irlandés.

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