La violencia política sacude la campaña electoral en Italia

Un dirigente de Fuerza Nueva y un militante de Poder al Pueblo, heridos después de que Paolo Gentiloni alertase del riesgo de enfrentamientos

DARÍO MENOR CORRESPONSAL ROMA.

El habitual tono sosegado que usa al hablar le quitó dramatismo al mensaje, pero la advertencia que dejó el martes el primer ministro italiano en funciones, Paolo Gentiloni, fue clara: hay riesgo de enfrentamientos ligados al «malestar social o a extremismos políticos». Solo habían pasado unas horas desde que Gentiloni dijo esas palabras en la presentación del informe anual de los servicios de inteligencia cuando se produjeron dos nuevos episodios de violencia política.

El primero fue la paliza que recibió el martes el secretario provincial del partido de ultraderecha Forza Nueva de Palermo. Esa misma noche un militante de la formación izquierdista Poder al Pueblo era acuchillado en Bolonia cuando pegaba carteles de propaganda electoral. Estos sucesos llegan a menos de dos semanas de las generales y con el tiroteo protagonizado por un neonazi que dejó seis subsaharianos heridos aún reciente.

La víctima del ataque de Palermo es Massimo Ursino, quien no resulta un desconocido para las fuerzas de seguridad por robos y agresiones a inmigrantes, por los que fue condenado. Le rodearon seis individuos vestidos de negro y con la cara tapada que le ataron los pies y las manos con para darle a continuación una paliza que le dejó en el hospital.

La agresión, que tuvo lugar en una céntrica calle de la capital siciliana y cuando todavía las tiendas estaban abiertas, fue grabada con el teléfono móvil por uno de los agresores, al parecer una chica. El episodio fue reivindicado por grupos de ultraizquierda y en ellos se centró la investigación de la Policía, que detuvo a dos jóvenes de 25 y 27 años, acusados de intento de homicidio.

Fuerza Nueva denunció la «constante intimidación» que dice sufrir en esta campaña por parte de los movimientos antifascistas y de la «izquierda institucional», señalando en particular a la formación Libres e Iguales, escisión del Partido Democrático de Matteo Renzi. Los militantes de ultraderecha afirmaron con su habitual tono chulesco: «No queremos retornar al clima de los años 70 y 80, pero no es nuestra costumbre echarnos atrás: lo importante es que se respeten proporciones numéricas honorables».

No hay de momento información que permita conectar la paliza a Ursino con el acuchillamiento al militante de Poder al Pueblo, que ya ha sido dado de alta. La Policía, no obstante, sospecha que detrás está algún grupo de ultraderecha.

A estos episodios se une la pintada aparecida en Roma sobre la lápida que conmemora el lugar donde fueron asesinados los escoltas de Aldo Moro durante su secuestro por parte de las Brigadas Rojas. «Muerte a los guardias», dice el grafiti, acompañado de una esvástica.

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