¡Ay de los vencidos!

Baja Sajonia puede ser el fin del corto mandato de Schulz. :: afp
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Baja Sajonia puede ser el fin del corto mandato de Schulz. :: afp

El socialista Schulz y el bávaro Seehofer hacen frente a la crítica interna de sus partidos por los malos resultados en las elecciones del domingo

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Los líderes caídos en las elecciones legislativas del pasado domingo en Alemania ven tambalearse sus peanas. Mientras el presidente de los socialcristianos (CSU) y primer ministro de Baviera, Horst Seehofer, es criticado desde las bases por el pésimo resultado y la amenaza de pérdida de la mayoría absoluta en la región, es la vieja guardia socialdemócrata la que pide ahora la cabeza del presidente y candidato del SPD, Martin Schulz, que condujo al partido al peor resultado de su historia a nivel federal.

No solo le critican por la fuerte pérdida de votos en los comicios, sino por rechazar tajantemente la posibilidad de reeditar la 'gran coalición' a las órdenes de la canciller federal y presidenta de los cristianodemócratas (CDU), Angela Merkel, y romper con la tradición de que el presidente del SPD sea en la oposición también el líder parlamentario del partido, cargo que Schulz ha cedido a su correligionaria Andrea Nahles. «La estrategia de la oposición debe concentrarse en un solo punto para ser clara. Con dos centros es todo más complicado», afirmó el antiguo presidente de los socialdemócratas Franz Müntefering.

Más duro aún fue el ex alcalde-gobernador de Hamburgo, Klaus von Dohnanyi, una institución en el SPD. «Schulz fue desde el principio una mala elección», afirmó Dohnanyi en declaraciones televisivas, en las que conminó al presidente de los socialdemócratas a dimitir, una decisión que a su juicio debió tomar en la misma noche electoral.

LA CLAVE «No sé si fue sensato rechazar de plano la posibilidad de negociar otra 'gran coalición'»

Tras comentar que Schulz «no tiene ni idea» y «no será capaz de resolver los problemas» de su formación, el antiguo alcalde-gobernador de la ciudad-estado de Hamburgo reconoció que, pese a llevar más de 60 años afiliado al SPD, en esta ocasión no votó a su partido, por Schulz. Además señaló que los socialdemócratas deben reconocer que «no lograrán un nuevo comienzo con Schulz y cuando lo comprueben debería dimitir y dejar paso a la gente joven».

El excanciller Gerhard Schröder duda igualmente de las decisiones tomadas por el presidente del SPD. «No sé si fue sensato» rechazar de plano la posibilidad de negociar una nueva 'gran coalición' con la CDU de Merkel, declaró Schröder, antiguo presidente también del SPD. Él la considera una decisión precipitada, toda vez que si fracasan las conversaciones entre conservadores, liberales y verdes para formar gobierno, la 'gran coalición' será la única alternativa para evitar nuevas elecciones, una salida que los ciudadanos no aceptarían. «En democracia no se le puede decir al pueblo: lamentablemente habéis votado mal, intentadlo de nuevo», dijo Schröder.

Los socialdemócratas alemanes se encuentran en crisis permanente desde que Schröder entregara en 2005 el testigo del Gobierno a Angela Merkel. La crisis que se ha visto agravada ahora porque los electores los han encajonado en número de votos entre los conservadores de CDU/CSU y los ultranacionalistas de la Alternativa para Alemania (AfD). Una constelación política que confirma la amenaza de europeización del sistema de partidos políticos alemán. El SPD, la formación política más antigua del continente europeo con más de 150 años de historia, tiene pánico a terminar como el Partido Socialista francés o el Partido Laborista holandés, que de gobernar sus respectivos países han pasado a ser ridículas anécdotas parlamentarias, incapaces de lograr tan siquiera un 10% de votos.

Como socios menores de Merkel en la última legislatura, han logrado imponer más de un objetivo propio, como la introducción del salario mínimo gracias a la exministra de Trabajo, Andrea Nahles, pero no han sabido vender sus éxitos políticos al electorado. Tampoco Schulz, que hace seis meses fue elegido con un 100% de votos en un congreso extraordinario de su partido y cuya carrera política pende ahora de un hilo.

Seehofer, por su parte, tiene hasta el congreso de la CSU en noviembre, en el que piensa presentarse a la reelección como presidente del partido, para tratar de apaciguar a sus enemigos internos. A Schulz le han puesto de plazo el 15 de octubre, cita electoral adelantada en el 'land' de Baja Sajonia. Un nuevo desastre electoral aceleraría el esperado cambio generacional en el SPD.

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