Los unionistas derrumban la autonomía

Arlene Foster y su equipo, momentos antes de celebrar una de las reuniones con el Sinn Féin. :: reuters/
Arlene Foster y su equipo, momentos antes de celebrar una de las reuniones con el Sinn Féin. :: reuters

El partido protestante aborta la negociación para reinstaurar el Ejecutivo de Ulster porque Sinn Féin exige una ley que impulse el gaélico irlandés

ÍÑIGO GURRUCHAGA

londres. La líder del Partido Unionista Democrático (DUP), Arlene Foster, anunció ayer el fin de las negociaciones para restaurar la autonomía norirlandesa y pidió al Gobierno británico que establezca el presupuesto para la provincia y gestione las políticas sectoriales. Una divergencia sobre la ley de promoción del idioma gaélico irlandés es la causa que mencionó para la ruptura con Sinn Féin (SF).

Las palabras de Foster en Stormont, sede del Parlamento y del Ejecutivo autonómico, sorprenden porque tanto ella como su homóloga de SF en el norte, Michelle O'Neill, habían afirmado que un acuerdo era posible esta semana tras una prolongada negociación. La primera ministra británica, Theresa May, y su colega irlandés, Leo Varadkar, estuvieron en Stormont el lunes para alentar el acuerdo en Ulster.

En una declaración escrita Foster afirmó que había sido «constantemente clara sobre la imposibilidad de que los unionistas acepten una ley individual del idioma irlandés. La insistencia de Sinn Féin significa que hemos llegado a un impasse... En este momento, no tenemos un paquete justo y equilibrado. No creemos que existe la posibilidad de que estas discusiones lleven a la formación de un Ejecutivo».

Identidad nacional

Según el censo británico de 2011, el 10,65% de la población de Irlanda del Norte, 184.898 adultos, afirma que conocen el gaélico irlandés. Un 6,05% puede hablarlo a niveles variados y el 0,2% lo habla como su primera lengua en su domicilio. El unionismo, que aglutina a los protestantes, se ha opuesto en el pasado a la obligatoriedad y se ha quejado del coste que implicaría en la educación o si adquiere rango oficial.

Para los republicanos irlandeses el gaélico forma parte de una identidad nacional sumergida por las plantaciones protestantes del siglo XVII y por la hegemonía del inglés como consecuencia de la gobernación británica. Algunos dirigentes destacados del partido, incluido el fallecido Martin McGuinness, han mostrado un conocimiento muy elemental de la lengua.

En los últimos días se había afirmado por medios conocedores de los detalles de la negociación que el acuerdo contendría una ley general de promoción cultural, que incluiría un bloque dedicado al idioma irlandés y otro al Ulster Scots, que habla una pequeña parte de la población que mantiene la tradición de los inmigrantes protestantes procedentes de las tierras bajas escocesas.

Mary Lou McDonald, la mujer dublinesa que fue confirmada como nueva líder de SF el fin de semana, pidió a Foster que «reconsidere su posición». Afirmó en un breve comunicado que durante la negociación habían llegado a un «entendimiento con el liderazgo del DUP», pero que el partido unionista «ha fracasado en el cierre del acuerdo» y ha decidido «colapsar el proceso».

Mientras los jefes de Gobierno de Reino Unido e Irlanda alentaban a los partidos a llegar a un entente y las líderes del DUP y de Sinn Féin parecían convencidas de que iba a cerrarse esta semana, voces unionistas, incluidos algunos diputados, apuntaban que no se ha preparado el terreno para que los miembros del partido acepten lo que se sugería como posible acuerdo.

Las consecuencias prácticas del abandono de la negociación son llamativas. Prolongan ya desde hace un año el vacío autonómico cuando se acerca el vigésimo aniversario del Acuerdo de Belfast de 1998, en el que echó raíces el proceso de paz y se crearon nuevas instituciones en Irlanda del Norte y para las relaciones de la provincia con la república del sur. Sucede en el contexto del 'brexit', que plantea problemas a la provincia para sus relaciones comerciales con el sur y tiene el potencial de recrear puestos fronterizos en la isla de Irlanda. Sin Ejecutivo autonómico, Irlanda del Norte pierde voz en los entes de la administración británica que coordinan la negociación con las autonomías. Deja a Londres y a Dublín como interlocutores únicos.

Esas circunstancias se alivian para los unionistas porque los diputados del DUP en Londres sostienen la mayoría parlamentaria de Theresa May en la Cámara de los Comunes y sus votos pueden tener aún mayor importancia en los próximos meses, cuando se vaya conociendo el acuerdo general sobre la futura relación de Reino Unido con la UE.

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