Trece muertos en una fiesta en Madeira

Más de 50 personas que iban a celebrar una procesión resultaron heridas por la estampida que se produjo tras el desplome del árbol

R. C. LISBOA.

Al menos trece personas murieron y otras 52 resultaron heridas ayer como consecuencia de la caída de un roble centenario que se encontraba en mal estado en la isla portuguesa de Madeira. El accidente se produjo en el barrio Monte de Funchal, en el momento en el que se estaban realizando los preparativos para la procesión de la Señora del Monte, patrona de Madeira, que congrega a miles de personas cada 15 de agosto.

Las autoridades locales informaron de que muchos de los afectados no resultaron heridos por la caída del árbol, sino por la avalancha humana que se produjo cuando los asistentes trataron de huir despavoridos. Los mismos medios apuntaron que entre las víctimas mortales hay un niño y añadieron que entre los damnificados figuran turistas franceses, alemanes y húngaros. No descartan, además, que el número de muertos pueda aumentar en las próximas horas debido al grave estado de salud de siete de los heridos. Testigos del accidente explicaron, además, que se produjo una enorme confusión tras el accidente y lamentaron la falta de información pública sobre lo ocurrido y sobre el estado de las víctimas.

A última hora de la tarde de ayer la Fiscalía anunció la apertura de una investigación para tratar de aclarar las responsabilidades del suceso. Según diversos medios de comunicación locales, el roble se encontraba en mal estado desde hace muchos años. El árbol, plantado en un jardín del siglo XIX, tenía el tronco hueco y ya había sido reforzado con un cable de acero. El diario 'Funchal Noticias' recogía, de hecho, las declaraciones de un vecino que en marzo denunciaba el pésimo estado de los árboles en la zona en la que precisamente se produjo ayer el accidente. «Un día de estos se producirá una tragedia», alertaba Antonio Mendoça. En este contexto, poco después de que se derrumbase desde la raíz, justo encima de la zona en la que se vendían velas para la procesión, empezaron a producirse las primeras críticas por la «falta de previsión».

Fotos

Vídeos