La tragedia de la Loveparade, a juicio

Un grupo de personas enciende velas y homenajea a las víctimas. :: pATRIK STOLLARZ / afp/
Un grupo de personas enciende velas y homenajea a las víctimas. :: pATRIK STOLLARZ / afp

Fallos en la organización del festival provocaron una avalancha que dejó 21 muertos, entre ellos dos españolas

JUAN CARLOS BARRENA

berlín. Con una oleada de peticiones y recursos comenzó ayer en Düsseldorf el proceso contra diez personas acusadas de homicidio involuntario y lesiones graves por la muerte de 21 personas y las heridas sufridas por más de 650 en la última edición de la Loveparade, un concierto de música tecno que reunió hace siete años, en verano de 2010, a decenas de miles de espectadores en la localidad de Duisburgo.

La Fiscalía ha procesado a seis empleados municipales y cuatro miembros de la organización del evento por la catástrofe en la que perecieron también dos jóvenes estudiantes españolas. No se encuentran, sin embargo, en el banquillo de los acusados aquellos a los que la opinión pública considera los verdaderos culpables: el entonces alcalde de Duisburgo, Adolf Sauerland, y el jefe de la empresa Lovapent y organizador de la Loveparade, Rainer Schaller, si bien ambos han sido llamados a declarar como testigos.

Los recursos de la defensa contra la presencia de testigos potenciales en la sala del juicio y contra dos miembros del jurado popular por parcialidad obligaron al presidente del tribunal, el juez Mario Plein, a suspender la vista poco después de su comienzo.

El siniestro se produjo el 24 de julio de 2010 en los túneles y rampa de acceso al recinto donde debía celebrarse la Loveparade. La afluencia masiva y descontrolada de público degeneró en una avalancha humana en la que perecieron aplastadas 21 personas de entre 17 y 38 años de edad, mientras otras 652 resultaron heridas, muchas de ellas de gravedad.

Muchos de los supervivientes sufren aún hoy las secuelas físicas y psíquicas de la tragedia. La Fiscalía acusa a los miembros encausados de la organización de la Loveparade de haber cometido graves errores durante la planificación del concierto, sobre todo en lo que se refiere a las vías de acceso al recinto. Los empleados municipales son acusados de autorizar los deficientes planes de la organización, que fracasaron ya horas antes de comenzar el evento en el momento en el que se desencadenó la catástrofe.

Las dimensiones del proceso obligaron a la Audiencia de Duisburgo a trasladarse provisionalmente por motivos de espacio al pabellón de congresos de la vecina ciudad de Düsseldorf. Solo los acusados son representados por 32 abogados y a la acusación pública, que cuenta con tres fiscales, se han sumado 60 acusaciones particulares con otros 38 letrados. A la primera sesión asistieron además decenas de periodistas y medios de comunicación, así como centenares de interesados y familiares de las víctimas.

Los preparativos han sido igualmente colosales. Las investigaciones dirigidas por cinco fiscales se prolongaron tres años y medio. Un total de 96 policías interrogaron a 3.409 testigos y visionaron más de mil horas de vídeos. Las actas principales a mano del tribunal ocupan 117 volúmenes y 53.500 páginas, a los que hay que añadir otros mil archivadores con pruebas y testimonios. Los fiscales renunciaron a procesar al exalcalde y el jefe de Lovapent por la falta de pruebas que les incriminen en la deficiente organización del evento.

Prescripción en 2020

El tribunal se encuentra además bajo presión temporal ya que en julio de 2020 prescriben las acusaciones. El exministro alemán de Justicia y abogado de la acusación particular Gerhard Baum acusó a la Audiencia de Duisburgo de obstaculizar el proceso. Lo cierto es que perdió más de dos años en estudiar la apertura del juicio para finalmente negarse a celebrarlo.

El éxito de un recurso en una instancia superior obligó a la citada audiencia a reabrir e iniciar el proceso, aunque en otra cámara y con otro juez en la presidencia.

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