Tallín bendice el deshielo del 'Brexit'

May hace un gesto mientras conversa con el primer ministro sueco, Stefan Lofven. :: Virginia mayor / AFP/
May hace un gesto mientras conversa con el primer ministro sueco, Stefan Lofven. :: Virginia mayor / AFP

Los jefes de Estado y de Gobierno, con la única ausencia de Rajoy, se reúnen en Estonia para perfilar el futuro del club a 27

ADOLFO LORENTE TALLÍN.

Confirmado: Habemus deshielo. Costó tres meses pero Theresa May, por fin, admitió que Reino Unido no tenía otra salida que recular y tender la mano a la Unión Europea para evitar el fracaso de las negociaciones del 'Brexit'. La primera ministra británica aceptó hablar del dinero que deben pagar y pidió incluso un periodo transitorio de dos años para evitar el caos. Ocurrió el pasado viernes, en Florencia, 72 horas antes del inicio de la cuarta ronda de negociaciones que concluyó ayer en Bruselas. La UE pidió pasar de las palabras a los hechos y sí, el deshielo va en serio, comienza a verse algún tímido rayo de sol que los jefes de Estado y de Gobierno comenzaron a divisar desde Tallín, la capital de Estonia, donde ayer cenaron antes de reunirse hoy de forma informal para seguir debatiendo sobre el futuro del club. Un encuentro, por cierto, que cuenta con la sonada ausencia de Mariano Rajoy.

«El discurso de la primera ministra creó una nueva dinámica en las negociaciones y durante esta semana hemos sentido esa nueva dinámica», se felicitó el negociador jefe de la UE, Michel Barnier. Dicho de otro modo, hubo buen rollo, colaboración, ganas de entenderse... Casi todo lo que no ha habido durante los tres meses precedentes. Eso sí, las posturas siguen muy lejanas, sobre todo el capítulo financiero, la factura que Londres deberá pagar por abandonar el club. Bruselas pide hasta 100.000 millones brutos. Reino Unido habla de unos 20.000. Sigue la partida.

La dinámica es positiva y decir esto es decir mucho. ¿El vaso está medio lleno o medio vacío? Depende a quién le preguntes. Barnier estuvo más frío, realista. «Hemos tenido una semana constructiva, sí, pero todavía no estamos en el escenario de haber logrado progresos suficientes. Se necesita más trabajo en las próximas semanas y meses. Se ha conseguido desbloquear la situación, pero estamos lejos aún de un acuerdo», advirtió. ¿Meses? Ojo con este matiz, porque si algo no sobra en el 'Brexit' es tiempo. Todo debe estar listo para octubre de 2018, porque el 29 de marzo de 2019, el famoso 'out is out' se hará realidad. «Creo que estamos dando pasos decisivos», recalcó antes de calificar de «vital» esta ronda negociadora que «ha servido para apuntarlas las propuestas realizadas por May».

Francia se aprovecha de las dudas de Alemania para tomar la iniciativa y asumir el liderazgo de la Unión

Sigue la batalla del relato. Mientras Reino Unido busca acelerar esta primera fase de la negociación para comenzar cuanto antes el debate sobre la relación futura entre ambos bloques. Es el gran objetivo de Londres, vincular el dinero que deben pagar con la oferta que Bruselas está dispuesta a aceptar. Sin embargo, la UE sigue siendo meridianamente clara: no se habla de futuro sin que antes se produzcan progresos suficientes en los tres grandes asuntos que hay sobre la mesa: factura, derechos ciudadanos e Irlanda.

Theresa May, presente

Sigue sin haberlos. No solo es cosa de Barnier. También el Parlamento Europeo, a través de la conferencia de presidentes, acordó que aún no se ha llegado a este punto y, por lo tanto, no es partidario de que los líderes europeos, en la cumbre del 19 y 20 de octubre, den su plácet al inicio de la próxima fase. Ojo, a no ser que la quinta ronda negociadora, que se celebra entre el 9 y el 12 de octubre, dé unos frutos hoy por hoy inesperados.

Anoche, la propia May pudo compartir con sus todavía colegas europeos cuál fue el alcance exacto de sus discurso de Florencia. Lo hizo en Tallín, donde hoy se celebra una cumbre informal para hablar del futuro digital, pero que en la práctica no deja de ser un pretexto para hablar de los grandes retos a los que se enfrenta el club de clubes en plena resaca de las elecciones de Alemania -Angela Merkel está más débil que nunca- y con el imponente discurso europeísta de Emmanuel Macron aún coleando. El ahora o nunca sigue presionando a una UE que debe decidir qué quiere ser de mayor. Sigue el debate y el único gran líder que se ausentó tanto a la cena como a la cumbre de hoy fue el presidente de España, Mariano Rajoy, que esgrimió la grave crisis catalana para no acudir a la cita.

Quien sí estuvo fue el presidente francés, un Macron que está decidido a tomar las riendas del liderazgo de la UE con una Merkel que se tambalea por las dificultades que va a encontrar a la hora de formar una coalición de Gobierno de cierta consistencia. Bruselas espera impaciente y ante las dudas ha decidido posicionarse sin ambages con Francia proponiendo una ambiciosa agenda federalista en materia económica, migratoria o de seguridad. Anoche, de hecho, el presidente del Consejo, Donald Tusk, decidió que fuese Emmanuel Macron quien interviniese en primer lugar durante la cena. Antes, se reunió en privado con la canciller.

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