El sobrino de la reina Isabel II quiere ser lord con voto

La reina Isabel II camina con Lord Lieutenant y Lord Provost. /Afp
La reina Isabel II camina con Lord Lieutenant y Lord Provost. / Afp

Los aristócratas que aún quedan en la Cámara de los Lores eligen a uno de los suyos cuando hay una vacante

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres (Reino Unido)

En el legado de Tony Blair se pueden anotar diversas imperfecciones, pero hay una que suele pasar desapercibida. Cuando, en 1999, expulsó del Parlamento a los lores hereditarios- con títulos que pasan a sus primogénitos-, hubo una rebelión y el líder laborista aceptó que en la Cámara Alta quedasen 92 aristócratas, elegidos por los cesados.

De los 780 lores- se les conoce como 'sitting lords', lores con asiento, pero no hay tanto escaño para que quepan todos-, a 662 los nombra el Gobierno a propuesta de los partidos o por costumbres. La inmensa mayoría eran antes políticos, diplomáticos, militares, jueces,… Otros ascienden por un método de propuesta popular. Y la suma se completa con 26 obispos anglicanos y los nobles de cuna.

Cuando uno de los aristócratas fallece o se retira, los que se sientan eligen al sucesor. Si la baja es de un partido, votan al nuevo los nobles del mismo grupo. Como el cesante conde Baldwin de Bewdley- cuya última intervención data de 2004, sobre un asunto que le obsesionaba, la fluoración del agua potable- se sentaba en los 'escaños cruzados' de los independientes, el sucesor ha de tener la misma inclinación.

Hay 31 electores. El resultado se conocerá el 4 de julio. Y se han conocido ahora los 19 candidatos, que presentan sus planes con un máximo de 75 palabras. El sobrino de la reina, el conde Snowdon y vizconde Linley, ha seguido la sabia tradición de candidatos anteriores que fueron elegidos y ha sido brevísimo. Ni 75 palabras ni setenta ni cinco. Cero.

Es sabido que grandes desgracias ocurren por la incapacidad de los hombres de estar quietos o por hablar en exceso. El candidato con nombre más bonito, el decimoctavo vizconde Mountgarret, con un historial familiar de disidencias, se propone, a sus 57 años, invocando a 'la juventud y la experiencia moderna'. Pero un rival, el barón Glenconner, tiene 24.

Enredos

El abuelo de Glenconner fue aireado como posible marido de Margarita, hermana de la reina, pero se conformó con regalarle un trozo de tierra, donce construyó la villa que le pidió la princesa, en la isla caribeña de Mustique, que era suya. Era el paraíso y un refugio para la vida juerguista. Margarita se casó con un fotógrafo de buena familia, Antony Armstrong-Jones, el primer conde Snowdon. El candidato es su hijo.

Se dedicó al diseño y manufactura de muebles y tapizados, pero perdió el negocio. Fue presidente de la casa de subastas Christie's. Fue quinto en la línea de sucesión de la corona y ahora es decimonoveno. Todos lo saben, no tiene por qué contar su vida. Pero compite con otro conde que dice que complementará con su uso de la parte derecha del cerebro, la creativa, a los que usan la racional, la izquierda, y con un vizconde que quiere promover leyes contra el cánnabis fuerte, 'skunk'.

Es, según Lord Grocott, un exdiputado laborista, una «elección más que ridícula'. Y llega cuando la Cámara de los Lores, la única que tiene más miembros que la Baja en los sistemas bicamerales del mundo, le está creando problemas al Gobierno con el 'Brexit' y medios conservadores piden su disolución.

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