May redobla los esfuerzos para seducir a una Europa que no cede

Merkel, May y Macron dialogan ayer antes del inicio de la cumbre comunitaria en Bruselas. :: O. H. / efe/
Merkel, May y Macron dialogan ayer antes del inicio de la cumbre comunitaria en Bruselas. :: O. H. / efe

La primera ministra británica llama a los 27 al diálogo durante la cena de la cumbre pero sigue sin elevar el dinero que está dispuesta a pagar

ADOLFO LORENTE CORRESPONSAL BRUSELAS.

«El tono es lo realmente importante y es obvio que el tono, después del discurso de Florencia, ha cambiado de forma sustancial. Con el tono adecuado se puedan alcanzar muchas cosas. Lo que nosotros estamos pidiendo a Theresa May es que nos ayude a ayudarle. No esperamos que llegue con el saco y saque 40 en lugar de 20. No. Al menos no todavía. Ahora, lo importante es el tono».

La confesión la suscribió antes del inicio de la cumbre de ayer un alto diplomático comunitario que conoce de primera mano cuál es el minuto y resultado del 'brexit'. No falló. El tono fue bueno, sí, pero el tono puede ayudar pero no hace milagros. No al menos en esto, no en la madre de todas las negociaciones. Anoche, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE volvieron a hablar del tema. En realidad, escucharon, ya que la única que habló fue May. Lo hizo durante la cena de la cumbre para explicar el discurso que pronunció en Florencia hace un mes y que usó para levantar la bandera blanca. De forma tímida, eso sí. Comenzó a recular, a ofrecer dinero, pero ni de lejos lo que espera la UE.

Ayer, volvió a tender la mano y recalcó que su gran prioridad sigue siendo un acuerdo en el que los dos bloques salgan ganando o, al menos, perdiendo lo menos posible. De dinero nada. No puso ceros a su oferta. El hecho de que no hubiera debate no significó un desprecio de los 27. Ni mucho menos. Y es que hoy, al finalizar la cumbre oficial, los 27 mantendrán una nueva reunión para analizar el estado de las negociaciones y reiterar la imagen de «unidad» que está sorprendiendo a todos y que loó a su llegada el presidente francés, Emmanuel Macron.

Se habló de agenda digital, de terrorismo, de inmigración... Pero todo volvió a quedar eclipsado por el 'brexit'. Y es que esta cumbre era una cita que Downing Street pretendía que se diese el pistoletazo de salida a la negociación de la futura relación comercial entre ambos bloques. Para ello, sin embargo, es condición 'sine qua non' que haya «avances sustanciales» en los tres asuntos del divorcio: derechos de los ciudadanos afectados, la factura e Irlanda. Y pese a las prisas británicas, la UE, presionada por el eje francoalemán, ha alertado que están lejos de ese escenario.

De la 'operación deshielo' impulsada en Florencia se ha pasado a la 'operación seducción'. Que está cita era clave para May lo evidencia la cena que celebró el lunes en Bruselas con el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y las llamadas telefónicas que mantuvo con Macron y la canciller alemana, Angela Merkel, que no dio su brazo a torcer. Europa quiere su dinero y va a ser inflexible en esto, como advierten fuentes comunitarias. «Los grandes están muy duros en este tema», sostiene. La UE pide entre 60.000 y 100.000 millones mientras que Londres, con su paso atrás de Florencia, ofreció en torno a 20.000 millones si al final se acepta el periodo de transición de dos años propuesto (se trata de pagar su parte del presupuesto comunitario hasta 2020, lo que supondría unos 10.000 millones al año». «Son migajas», censuró esta semana el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. Ojo, que el voto de la Eurocámara es vinculante.

A su llegada, la 'premier' eludió el espinoso asunto del dinero pero sí habló de «medidas ambiciosas» que deberán ser impulsadas «en las próximas semanas» en lo referido, sobre todo, a los derechos de los 3,3 millones de europeos que se verán afectados con el 'brexit'. Este es ahora elemento central de su relato, ganarse a la gente diciéndoles que 'todo será maravilloso y que no somos tan malos'. De hecho, el jueves por la noche lanzó un mensaje de esta índole a través de Facebook.

A favor de hacer guiños

Dentro del Consejo, May aprovechó la ocasión entrar a la gran sala charlando animadamente y entre sonrisas con Angela Merkel y Emmanuel Macron en un intento de lanzar una imagen de distensión. Hubo momento incluso en los que se taparon las bocas para que las cámaras de televisión no leyesen sus labios. Hay demasiado en juego para que un micrófono pueda echarlo a perder.

En la sala, de nuevo, el presidente del Consejo, Donald Tusk, se erigió en uno de los grandes defensores del acuerdo. Su química con May es bastante buena, como evidencia el hecho de que le saludó antes del inicio de la reunión lanzándole un cariño beso. Tusk, de hecho, ha sido el gran artífice de que en las conclusiones que se aprobará hoy aparezca un guiño a Londres diciendo que la UE comenzará los trabajos internos para preparar sus postura negociadora del acuerdo comercial futuro a partir de diciembre.

Es la nueva fecha clave. Otra más. Pero para fechas relevantes, el 29 de marzo de 2019. Es la fecha. Ese día, Reino Unido dirá adiós a la Unión Europea cuatro décadas después.

Fotos

Vídeos