El radical Corbyn ya asusta a los 'tories' de May

Corbyn lee la prensa durante un descanso de la conferencia laborista. :: REUTERS/
Corbyn lee la prensa durante un descanso de la conferencia laborista. :: REUTERS

Los laboristas celebran su congreso entusiasmados y convencidos de que pueden gobernar con un programa izquierdista

ÍÑIGO GURRUCHAGA BRIGHTON.

El Partido Laborista comenzó ayer en Brighton su conferencia anual con sus líderes advirtiendo de que hay que prepararse para gobernar. Es una de las paradojas de la política británica del momento, que los laboristas, liderados por su extrema izquierda, se reúnan con relativa paz, mientras los conservadores, guiados por políticos moderados antes del desorden del 'brexit', lo hagan la próxima semana en Manchester en un ambiente de rebeliones y división.

Era tal el aplastamiento de los laboristas que se predecía en las elecciones generales convocadas por sorpresa por Theresa May en junio que perder por 60 escaños fue celebrado por los seguidores del líder, Jeremy Corbyn, como un éxito extraordinario. Desde aquel día, solo cinco de los veinticinco sondeos computados por Britain Elects dieron ventajas conservadoras y tres, un empate, aunque Corbyn sigue siendo percibido por los preguntados como menos competente que May.

Las finanzas laboristas están saneadas, no por donaciones de empresarios, como en el tiempo de Tony Blair, sino por las cuotas de unos 570.000 afiliados. Los que asistieron a Brighton recibieron formación técnica a puerta cerrada para campañas electorales. El objetivo es ganar en cien circunscripciones en los próximos comicios y derrocar a grandes ministros conservadores, como el famoso Boris Johnson o la responsable de Interior, Amber Rudd.

El optimismo y el buen humor eran ayer también evidentes en las sesiones de 'The World Transformed' (El mundo transformado), que organiza Momentum, un movimiento que impulsó la candidatura de Corbyn afiliando a miles de simpatizantes, y produce ideas y debates que refrescan las aspiraciones tradicionales de la izquierda laborista. Como las aireadas en la sesión dedicada ayer a 'Democracia Radical y Socialismo del Siglo XXI'.

La sindicalista Janine Booth, el profesor universitario Jeremy Gilbert, el diputado Clive Lewis y el creador de Momentum, Jon Lansman, compartieron cómo habría que desarrollar para el futuro el programa electoral preparado con prisas para las elecciones de junio y que, en palabras de Gilbert, «era una continuación de la socialdemocracia tal como quedó en 1951». Se refería al Gobierno laborista de la posguerra, que nacionalizó industrias y creó el sistema de sanidad y protección social público y universal.

Se trata ahora de renacionalizar el ferrocarril, pero para que sea controlado por sus consumidores y sus empleados, no por una estructura superior estatal. El partido tiene también que transformarse para que las políticas sean promovidas y adoptadas por los miembros. La democracia, dijo la sindicalista Booth, no puede existir sin participación política y para fomentarla es necesario reducir la jornada laboral.

No son ideas nuevas en el acervo de la izquierda radical europea, pero la novedad es que en Reino Unido han ganado unas elecciones para el liderazgo del principal partido de la oposición, que Jeremy Corbyn ha consolidado su posición a pesar de las conspiraciones para derribarlo y que, tras obtener el voto de casi 13 millones de personas, del 40% del electorado, causa temor a los conservadores.

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